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Las redes mundiales de información están transformando al mundo y acercando más a la gente, lo cual posibilita cambios en todos los ámbitos de la actividad humana, por ejemplo, la competitividad, el empleo y la calidad de vida de las naciones.

ecommerce

Con las nuevas tecnologías, el tiempo y la distancia dejan de ser obstáculos; la rápida difusión y el gran interés en el mundo de la informática, han permitido que Internet sea concebida como una herramienta fundamental para ofrecer un nuevo mercado que define la “economía digital”.

Los productores, proveedores de bienes/servicios y usuarios logran tener acceso y transmisión mundial de la información y esparcimiento en forma sencilla y económica, sea con fines comerciales o sociales. En la práctica, las empresas están comenzando a usar Internet como un nuevo canal de ventas, sustituyendo las visitas personales, correo y teléfono, por pedidos electrónicos. Nace entonces el comercio electrónico, como una alternativa de reducción de costos y una herramienta fundamental en el desempeño empresarial.

Gracias a Internet, podemos comprar cualquier cosa, en cualquier parte del mundo, con sólo unos cuantos clicks del mouse y una tarjeta de crédito, sin importar la hora. Como usuarios, tenemos el poder de hacer comparaciones de precio y calidad de productos en cuestión de minutos. De esta manera, la competencia es más “global” y los precios disminuyen. En todo caso, los más beneficiados somos los consumidores.

El comercio electrónico o e-commerce en inglés, es definido por los estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como el proceso de compra, venta o intercambio de bienes, servicios e información a través de las redes de comunicación. Representa una gran variedad de posibilidades para adquirir bienes o servicios ofrecidos por proveedores en diversas partes del mundo.

Las compras de productos o servicios de artículos por internet o en línea pueden resultar atractivas por la facilidad para realizarlas, sin embargo, es importante que los ciberconsumidores tomen precauciones para evitar ser víctimas de prácticas comerciales fraudulentas.

La aparición del comercio electrónico obliga claramente a replantearse muchas de las cuestiones del comercio tradicional, surgiendo nuevos problemas, e incluso, agudizando algunos de los ya existentes. En ese catálogo de problemas, se plantean cuestiones que van desde la validez legal de las transacciones y contratos sin papel, la protección de los consumidores en cuanto a publicidad engañosa o no deseada, fraude, contenidos ilegales y uso abusivo de datos personales; hasta otros provocados por la dificultad de encontrar información en Internet, comparar ofertas y evaluar la fiabilidad del vendedor y del comprador en una relación electrónica, entre otros.

Por ello, las autoridades de protección al consumidor alrededor del mundo han desarrollado una serie de lineamientos que buscan otorgar una mayor protección a los consumidores en línea.

La OCDE desarrollo en 1999 las Directrices para la Protección de los Consumidores en el Contexto del Comercio Electrónico, las cuales son una serie de recomendaciones encaminadas a lograr que los proveedores de bienes y servicios a través de Internet cumplan con las disposiciones de las leyes de protección al consumidor. Así se garantiza que el consumidor reciba adecuados niveles de protección cuando realiza sus transacciones comerciales por Internet.

¡Recuerda que estar informado, es estar protegido!