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Beber dos copas diarias de vino es saludable para nuestro organismo.

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Científicos de la Universidad Queen Mary han llegado a concluir que la ingesta de vino trae consigo varios beneficios. Como resultado de sus estudios descubrieron que la piel de las uvas contiene sustancias denominadas polifenoles y flavonoides, las cuales son antioxidantes, lo que favorece la disminución del estrés oxidativo, mejora la salud y retarda el proceso de envejecimiento.

El vino tinto contiene también resveratrol, sustancia que tiene una gran capacidad de prevenir la formación de colesterol malo, evitando su oxidación.

Los componentes del vino protegen los vasos sanguíneos y el colágeno de las paredes vasculares; también impiden la agregación de las plaquetas, y con ello la formación de coágulos. Por estos motivos, una copa de vino tinto en la comida contribuye a la disminución de la incidencia y mortalidad por causa de enfermedades cardiovasculares.

El resveratrol también puede inhibir el desarrollo de distintos tipos de cáncer, como el de próstata, páncreas, colon y tiroides. Incluso, las personas que toman vino natural con moderación poseen una excelente calidad de vida y son menos propensas a esta enfermedad.

El vino tinto es el que proporciona estos beneficios, ya que el vino blanco no está hecho con la cascara de las uvas.

Se recomienda que las personas tomen a lo sumo dos copas diarias de vino y, como siempre, recordar que todo exceso es malo.