Seleccionar página

El amor no es una ciencia exacta, pero sí existe una serie de pautas que te pueden llevar a la conclusión de que estás enamorado(a) de esa persona que conociste de forma casual. Si todo era orden en nuestra vida hasta que llegó esa persona capaz de desbaratar en un segundo lo que nos costó tiempo construir, puede ser un buen signo de que alguien ha sido capaz de calar hondo en tu interior.

muy-enamorado

Según el diccionario, el enamoramiento es literalmente tener amor, pero no todo el que siente amor tiene por qué estar enamorado. El enamoramiento es un estado físico y mental que a veces se confunde con la ilusión, el capricho o la obsesión. Y escoger un amor imaginario en lugar de uno real puede ser lo que marque la diferencia entre la felicidad o la infelicidad.

Muchas veces nos preguntamos al inicio si sólo es un capricho o se trata de amor verdadero. La realidad es que sólo el tiempo nos ayuda a definir si podrá convertirse en algo más serio, aunque hay una serie de síntomas que nos ayudan para darnos cuanta si ese alguien nos comienza a importar de verdad.

Estudios han descubierto que es el cerebro el que tiene mayores reacciones ante el amor. Para empezar, la imagen del ser amado libera grandes cantidades de dopamina, un neurotransmisor comúnmente asociado con la sensación de placer.

Las reacciones fisiológicas que el cuerpo experimenta con el enamoramiento son causadas por los neurotransmisores involucrados químicamente en el enamoramiento, que son la norepinefrina, que produce euforia, hiperactividad y pérdida del apetito; y el bajo nivel de serotonina, responsable de la pérdida de sueño.

Además, el amor se ha catalogado como una “demencia temporal” porque se bloquea la parte más evolucionada del cerebro, la corteza prefrontal. Esta sección del cerebro es la que usamos para hacer planes a largo plazo y para hacer juicios de valor.

En el caso de las clásicas mariposas en el estómago, se trata de una reacción fisiológica producto de las células nerviosas que rodean nuestro tracto digestivo y que se encargan de controlar las reacciones corporales en correspondencia con nuestros procesos psíquicos.

Más allá de todos estos procesos químicos, hay que saber diferenciar entre lo que nos gusta y el enamoramiento, si estamos planeando cosas más serias con esa persona, quizá estemos enamorados. Nuestro corazón, más que nuestra razón, es el que nos dará la respuesta correcta. Y es que, si bien la atracción puede durar de uno a tres meses, el amor dura años.