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Seguramente has escuchado que la elegancia no es algo que se hace, sino con lo que se nace. Aunque ese dicho tiene algo de razón, existen algunos sencillos pasos que puedes poner en práctica para ayudarte a resaltar tu elegancia natural, ya que la elegancia radica en la actitud.

Lo primero que debes saber es que es importante que te conozcas muy bien, esto quiere decir que debes de buscar un estilo que encaje con tu personalidad, es decir, ser elegante a tu manera, ya que algo que no vaya contigo creará un efecto contrario a lo que deseas.

Saber qué nos sienta bien, qué prendas se adaptan a nuestro cuerpo. Qué colores nos favorecen y cuáles no, y qué cortes y tejidos son los más adecuados, es una de las claves para nuestro propósito.

El segundo punto es que los detalles son los que nos darán un efecto total a nuestra imagen. Es una ley llevar siempre el cabello bien arreglado (nada de ir al salón cada tres meses), llevar las uñas impecables, cuidarte la piel y tener siempre las cejas bien depiladas.

El toque final lo dan los complementos. Los zapatos siempre deben de estar impecables, el bolso debe tener el tamaño justo (y no tener basura o todo desordenado por dentro), y las joyas jamás deben ser ostentosas.

No olvides que el perfume debe combinar con nuestra imagen, esto quiere decir que debes buscar la esencia que te caracterice y que vaya acorde con tu edad.

Algo que jamás debes de olvidar es que tu cuerpo dice mucho de ti. Mantener una postura correcta y los hombros rectos, es algo que no debes dejar a un lado.

Pero lo más importante de todo esto, es la confianza en ti misma y la seguridad en tus acciones, lo cual es mucho más relevante que la apariencia. Y recuerda que la educación y el correcto trato a los demás, no sólo te darán el toque de elegancia que tanto deseas, sino harán que seas inolvidable para los que te rodean.