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Los reyes no se coronan en Holanda sino que se invisten.

“Quiero desempeñarme como rey con toda la fuerza que me han dado”, dijó Guillermo Alejandro en la ceremonia que lo convirtió en el nuevo Rey de Holanda.

La reina Máxima, acorde su impecable estilo, se presentó con la tiara histórica de la reina Emma y un vestido de encaje azul eléctrico de un diseñador holandés y capa con amplias hombreras, del mismo color que los vestidos de sus hijas.

Ambos entraron de la mano a la iglesia, con aire solemne ante las decenas de representantes de las casas reales del mundo y jefes de Estado y gobierno.

Entre los invitados reales se encontraban el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Camilla; Felipe y Letizia de España; así como Philipe y Matilde de Bélgica; al igual que la princesa Masako y su esposo, los herederos de Japón.

Lo cierto es que Máxima, una economista argentina, será la reina consorte pero sin un rol constitucional. Una soberana de cortesía, que será llamada Su Majestad o simplemente Máxima, como la llaman la mayoría de los holandeses.

Tras ser condecorados, Guillermo y Máxima ofrecieron una recepción en el Palacio Real, en donde recibieron a los miembros de las diversas casas reales, a los legisladores, el Consejo de Estado, gobernadores, y primeros ministros de Aruba, Curazao y St Marteen, a las delegaciones extranjeras más el personal diplomático y otros dignatarios.