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El Gran Museo del Mundo Maya es un edificio contemporáneo con una expresión de lo que los Mayas veneraron y no de lo que los mayas construyeron.

El concepto que utilizaron es un elemento clave en la visión cosmogónica de la Cultura Maya: el árbol sagrado de la Ceiba, que conforma el inframundo, el nivel del tronco donde se desarrolla la vida y las actividades cotidianas a la sombra de la fronda que extiende sus ramas hacia el cielo y la trascendencia humana, todo esto se integra al diseño arquitectónico.

En el nivel de las “raíces de la Ceiba” se ubican las bodegas de colecciones y de tránsito, áreas de investigación y estudio del gran acervo arqueológico, así como el estacionamiento con una capacidad de 260 cajones.

Subiendo la escalinata y al nivel del “tronco de la Ceiba”, se encuentra el vestíbulo principal, las taquillas, paquetería, salas de exposición permanente (2,000 m2) y temporal (600 m2), relaciones públicas, estancia infantil, restaurante con terraza, tienda de recuerdos y terraza bar.

Dentro de la “fronda de la Ceiba” se localizan las oficinas de dirección y administración, la sala de cine de gran formato con instalaciones escénicas para diversas actividades artísticas y culturales así como el salón de usos múltiples. También incluyeron la sustentabilidad como parte integral del museo.

El museo se diseño pretendiendo que cada usuario se apropiara del espacio: una rampa tejida en la escalinata, un elevador a nivel de banqueta y otro en el estacionamiento para que todos accedan con la misma dignidad, señalización en braille, todas las facilidades en circulaciones y sanitarios para adultos mayores o personas con capacidades diferentes, espacios de descanso mientras se realiza el recorrido, espacios para los trabajadores que mejoren su calidad de vida, áreas diseñadas para instalaciones y personas que las operan, confiriéndoles la misma importancia que a los visitantes.

Agradecemos la colaboración de Aitzane Astigarraga: aitza.astigarraga@gmail.com