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La probabilidad de que una niña, un niño o un adolescente sea pobre no presenta diferencias por sexo, pero la incidencia es mayor entre los pequeños de cero y cinco años.

De acuerdo a la UNICEF, la pobreza alimentaria en México alcanza a 11.7 millones de menores de edad.

Entre el 2008 y el 2010, el mayor incremento de la pobreza alimentaria se dio entre la población infantil y adolescente.

En ese periodo dicho indicador pasó de 25.7% es decir 10.3 millones, a 29.5 por ciento, alrededor de 11.7 millones de menores.

La organización expuso en el Senado de la República que la falta de acceso a la alimentación debe ser un asunto prioritario de atender para el gobierno mexicano, porque los efectos de la desnutrición en los primeros años es irreversible.

Hasta el 2010, tres de cada cuatro niñas, niños y adolescentes mexicanos padecían alguna carencia social, y uno de cada cuatro presentaba tres o más carencias sociales.

De estos niños, 9.8% tenían carencia por rezago educativo; mientras que 29.8% carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda, y 29.5% carencia por acceso a la alimentación.