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Un reporte de la organización señala que las autoridades del país del sudeste asiático sabían del asesinato de musulmanes apátridas

Human Rights Watch (HRW) anunció que las fuerzas de seguridad de Myanmar cometieron “crímenes contra la humanidad” en una campaña de limpieza étnica que desplazó a más de 125,000 musulmanes rohingya en el sudoeste del país, apoyadas por monjes budistas.

Curiosamente, esta semana la Unión Europea decide si levantarán las sanciones a Myanmar, mejor conocida como Birmania.

Los Rohingya son una minoría de musulmanes apátridas (sin patria) que viven en el sudoeste de Myanmar, se estima que son entre 800,000 y un millón, y reclaman que han sido perseguidos por el Ejército de Myanmar durante décadas.

Aunque estos musulmanes solo han vivido en una parte de Myanmar, los tres millones de budistas rakhine los ven como intrusos.

La mayoría de los budistas viven sus vidas normalmente, atendiendo sus campos, yendo a beber té y asistiendo al monasterio, mientras los musulmanes Rohingya aún son objeto de abusos de las fuerzas de seguridad y viven bajo una política de segregación y contención en campamentos del gobierno.