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Rosario Robles advirtió ayer ante senadores que no renunciará a su cargo de secretaria de Desarrollo Social por las acusaciones de manipulación electoral de los programas sociales en Veracruz, “porque yo no he hecho nada indebido, ni estoy en los videos ni en los audios, ni estoy involucrada en lo absoluto”.

Fueron casi cinco horas de comparecencia. Rosario Robles recibió 15 preguntas, pero también al menos 40 calificativos negativos y expresiones que la descalificaron en diversas ocasiones como la secretaria de Desarrollo Social del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Los senadores del PAN y el PRD hicieron un frente común. Todos Unidos contra Rosario. Y en ese bloque que empuja orillar al presidente Peña Nieto a despedirla, decidieron cerrar la jornada con la polémica lectura de un presunto acuerdo de la Comisión de Desarrollo Social, leído por su presidenta, la perredista Lorena Cuéllar, para que el Senado forme una comisión que la investigue y pida su renuncia.

Entonces estalló el enojo de los priistas, que una y otra vez respaldaron a Rosario Robles.

Casi al arranque, la presidenta de la Comisión de Gobernación, Cristina Díaz, estalló y con gritos pidió a la panista Adriana Dávila que respetara el tiempo y concluyera su participación. La panista subió más la voz, la priista hizo lo mismo. Pero al final de la comparecencia la lectura de Lorena Cuéllar generó gritos de las priistas Diva Gastélum, Hilda Flores, la petista Laura Itzel Castillo y Omar Fayad, para reclamar que no era un acuerdo de las comisiones.