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El robot fue fabricado por ingenieros en robótica egresados del IPN, quienes fundaron una empresa en robótica.

Tras más de dos años de haber comenzado la exploración de un túnel bajo el Templo de la Serpiente Emplumada, en la zona arqueológica de Teotihuacán, arrancaron los trabajos de excavación con los que se espera corroborar la hipótesis de que en una de las cámaras existen restos de gobernantes de la antigua ciudad.

Para esta excavación ingresará por un túnel “Tláloc II-TC”, un robot inalámbrico equipado con tecnología de punta, que hará un mapeo del último tramo del túnel.

Este nuevo vehículo cumple con dos funciones; por un lado, posee un escáner láser miniatura que sirve para hacer la topografía del terreno o del túnel.

Por otra parte, el robot también sirve para transportar a otro llamado “insecto”, el cual desciende de manera automática en algún momento y va equipado con cámaras y luces infrarrojas.

La hipótesis plantea que dentro de esa cámara existe la tumba de uno de los gobernantes de la antigua ciudad.