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No hay duda del éxito que han tenido las aplicaciones de mensajería instantánea en los teléfonos inteligentes: WhatsApp encabeza la lista en las preferencias de los usuarios, pero también toman fuerza Line, Viber, iMessage, Kakao Talk, entre tantas otras.

Incluso especialistas en tecnología señalan que estas apps en pocos años lograron reducir los importantes ingresos que las compañías de celulares recibían con los mensajes de texto, y ya hasta hablan de la eventual ‘extinción’ de los SMS (Short Message Service).

Por ejemplo, la firma de investigación Ovum, con sede en Londres, calcula que las compañías de telecomunicaciones perdieron casi 14 mil millones de dólares en 2011 por mensajería de textos debido a que los consumidores apelaron a las aplicaciones.

No obstante, señaló, aún así obtuvieron ingresos por 153,000 millones de dólares, una merma de 9% respecto al año anterior.

Pero no sólo las trasnacionales de las telecomunicaciones ven en las apps de mensajería instantánea una amenaza; también algunos regímenes autoritarios bloquean servicios por su capacidad de movilización entre los ciudadanos.

Tal es el caso de Siria, donde WhatsApp fue vetado, informó la firma el cinco de marzo del 2012: Se trata de “un día triste para la libertad”, puntualizó sin dar ningún tipo de detalle sobre si el suceso era temporal o duradero.