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Según un estudio, la sociedad actual en el Reino Unido se puede dividir en siete clases sociales teniendo como base los factores económicos, sociales y culturales.

El nuevo estudio deja atrás la clasificación tradicional como la obrera, media y alta, que sólo representan en la actualidad al 39% de la población.

El proyecto desechó los parámetros que tradicionalmente definían la clase tales como la ocupación, la renta y la educación, por considerarlos demasiado básicos y se inclinó por la situación económica, social y cultural.

El capital económico comprende la renta, los ahorros y el valor de la vivienda, mientras que el social determina el número y el estatus de la gente que alguien conoce; por último, el capital cultural se entiende como la extensión y la naturaleza de las actividades y los intereses culturales.

De esta manera se obtuvieron siete clases, cuyos extremos son la “elite”, el grupo más privilegiado del país y alejado del resto de clases por su riqueza, y el “proletariado precario”, el más desfavorecido y que representa a un 15% de la población.

El grupo más representativo es el de la clase trabajadora y la clase media tradicional. Esta área se divide en cinco clases sociales:

– La “clase media establecida”: representa al 25 % de la población con altos niveles económicos, sociales y culturales.

– La “clase media técnica”: un grupo nuevo y reducido, pero quizás el más numeroso en este país. Se distingue por su aislamiento social y por su apatía cultural.

– Los “nuevos trabajadores acaudalados”: una clase joven, social y culturalmente activa, con niveles medios de capital económico.

– La “clase trabajadora tradicional”: que no destaca en ninguna dimensión pero que no se puede clasificar como desfavorecido porque el valor de sus hogares es razonablemente alto debido a la edad avanzada de sus componentes, con una media de 66 años.

– Los “trabajadores emergentes”: una clase nueva, joven y urbana que es relativamente pobre pero tiene un alto capital social y cultural.