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El anillo se encuentra en una exposición en Hampshire.

El “precioso” anillo que sirvió de inspiración a J.R.R. Tolkien para escribir “El Hobbit” y “El Señor de los Anillos” se muestra al público en Hampshire en una muestra sobre el origen de la trilogía.

La National Trust expondrá de forma permanente el objeto, que fue estudiado por Tolkien un año antes de escribir El Hobbit.

El anillo fue analizado por el escritor en 1929 a petición del arqueólogo Mortimer Wheeler, que buscaba su conexión con una leyenda recogida en una lápida que había descubierto en una excavación.

Tolkien quería descifrar la etimología de la inscripción en latín que contenía el anillo, que fue traducida como “Seniciaus vive bien en Dios”, un detalle que no interesó a los investigadores en 1875, cuando lo descubrieron en un granja de la zona.

Tolkien y Wheeler relacionaron el mensaje con una lápida encontrada en un templo romano cercano en el que había inscrita una plegaria al dios Nodens en la que se pronunciaba una maldición contra Seniciaus, un romano que robó un anillo del templo de Lydney.

“Al dios Nodens, quien lleve el nombre de Seniciaus niega toda salud hasta que devuelva el anillo al templo”, reza en la piedra descubierta por el arqueólogo.

Fue entonces cuando los investigadores recordaron el anillo, que incluye un símbolo de la diosa Venus y cuyo tamaño es superior al de un objeto similar.

El diámetro del “precioso” es de 25 milímetros y 12 gramos de peso, lo que hace pensar a los historiadores que se creó para ser llevado en el pulgar y por encima de un guante, tal y como lo porta Sauron en la saga.