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Los legisladores de Connecticut han acordado una iniciativa que incluye algunas de las normativas más estrictas del país sobre la posesión de armas de fuego, esto a consecuencia de la matanza de diciembre en el estado.

El acuerdo contiene la prohibición a nuevas ventas de cargadores de alta capacidad como los utilizados en el asesinato de 20 niños y seis maestras en aquella tragedia.

Además se revisarán los antecedentes de quien quiera comprar un arma y que queden registrados los actuales cargadores con capacidad para al menos 10 cartuchos.

De acuerdo con el proyecto de ley, será necesario que las autoridades del estado emitan un certificado que autorice la compra de cualquier tipo de fusil, escopeta o municiones.

Para conseguir el certificado, el comprador deberá aceptar que se le tomen las huellas dactilares, tomar un curso de adiestramiento en armas de fuego, someterse a una verificación de antecedentes penales a nivel nacional así como aceptar el internamiento dispuesto por un juez o el internamiento voluntario para efectuarle una evaluación psiquiátrica.