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Con sólo creer que son superiores o vencer en una competencia, los hombres elevan sus niveles de testosterona y les da un sentido de atracción sexual, reveló un estudio de la Universidad de Cambridge.

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El equipo de investigación midió los niveles de hormonas, así como el atractivo autopercibido y la confianza en acercarse a las mujeres, en hombres de más de 20 años de edad, antes y después de participar en combates mano a mano en máquinas de remo.

Sin el conocimiento de los participantes, las competencias fueron manipuladas para declarar al azar al ganador, independientemente de quién fuera el más fuerte.

El estudio, dirigido por antropólogos biológicos de la Universidad de Cambridge, reveló que el simple hecho de estar convencido de ganar o perder es suficiente para registrar cambios hormonales que pueden influir en el comportamiento sexual.

En un comunicado, explicaron que el cuerpo se adapta rápidamente a las circunstancias. En este caso, si los hombres creen que han derrotado a otro perciben cambios en el estatus social.

El cuerpo intenta aprovechar esta aparente mejora de estado induciendo cambios químicos y, en consecuencia, conductuales que promueven “un éxito sexual”, detallaron los especialistas.

Danny Longman, del Departamento de Arqueología de Cambridge y autor principal del estudio, reportó que “descubrimos que un cambio percibido en el estatus social, puede hacer que la fisiología masculina se adapte preparándose para cambiar las estrategias de apareamiento para optimizar el éxito reproductivo”.

En muchas poblaciones de animales, comentó, las jerarquías sociales masculinas se corresponden con el éxito reproductivo, y el estatus social está determinado por la competencia entre los hombres.

Después de las pruebas en remo, los expertos tomaron muestras de saliva para evaluar los niveles de hormonas antes y después de las carreras. También aplicaron cuestionarios psicológicos, diseñados para medir la autoestima, la “sociosexualidad” (voluntad de participar en relaciones sexuales casuales), el “valor de pareja autopercibido” y el “comportamiento de apareamiento” (probabilidad de acercarse a mujeres atractivas).

Los hombres que creyeron que habían ganado recibieron un aumento promedio de testosterona del 4.92 por ciento, mientras que los que estaban convencidos de haber perdido cayeron en un promedio de 7.24 por ciento. En general, los hombres que pensaban que eran ganadores tenían niveles de testosterona 14.46 por ciento más altos que sus oponentes desinflados.

Aquellos que pensaban que habían perdido no mostraron ninguna diferencia en su valor percibido como pareja o confianza acercándose a las mujeres.

Sin embargo, los hombres que se sentían ganadores tenían un “valor de pareja autopercibido” que era 6.53 por ciento más alto, en promedio, que sus rivales, y tenían un 11.29 por ciento más de probabilidades de acercarse a mujeres atractivas, en un esfuerzo por instigar relaciones sexuales.

En ese sentido, Longman agregó que el sistema endocrino que controla las hormonas responde a los cambios situacionales. “Nuestros resultados muestran que tanto la testosterona como sus correspondientes efectos psicológicos, pueden fluctuar de forma rápida y oportunista”.

(ntx)