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Reino Unido y Estados Unidos emprenderán uno de los proyectos más grandes en la Antártida para examinar la estabilidad del enorme glaciar Thwaites, el cual se está derritiendo en la actualidad y podría hacer que el nivel del mar en todo el mundo aumente alrededor de cuatro por ciento.
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Será un esfuerzo de cinco años durante los cuales científicos británicos y estadunidenses buscarán determinar si Thwaites podría colapsar, ya que de ser el caso se estima que ello elevaría en 80 centímetros o más el nivel del mar.

En una escala temporal de siglos, las simulaciones sugieren que el derretimiento total del glaciar es inevitable si las condiciones continúan como hasta ahora, por lo que los investigadores utilizarán sus observaciones para intentar hacer un modelo más apegado a la realidad.

El profesor David Vaughan, director de ciencia en el British Antarctic Survey, afirmó a la cadena británica de noticias BBC que uno de los principales objetivos del proyecto es corroborar si el glaciar realmente “ha entrado en un retiro irreversible”.

Explicó que a pesar de que las tasas de derretimiento que vemos actualmente continúen en el futuro, el descongelamiento total “no está garantizado, Thwaites parece estar al borde de un retroceso irreversible, pero para estar seguro necesitamos 10 años más de datos”.

Para ello, el Consejo de Investigación del Medio Natural de Reino Unido y la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos desplegarán, a través de la International Thwaites Glacier Collaboration (ITGC), alrededor de 100 científicos en una serie de expediciones en el glaciar.

Para este proyecto se otorgaron subvenciones por más de 27 millones de dólares, sin embargo la suma podría llegar a 55 millones de dólares una vez que se tengan en cuenta los costos de transporte y reabastecimiento a esa remota región.

Thwaites es un glaciar de terminación marina en donde la nieve cae sobre la tierra y se compactan en hielo que luego fluye hacia el mar. Cuando está en equilibrio, la cantidad de nieve en la cabeza del glaciar coincide con el hielo que se pierde en el océano a través del parto de icebergs.

Sin embargo, Thwaites está fuera de balance pues el derretimiento se ha acelerado y actualmente fluye a más de cuatro kilómetros por año y también se adelgaza a una velocidad anual de casi 40 centímetros.

“Cuando miramos el histórico registro de satélites, podemos ver que este raleo comenzó después del año 2000, extendiéndose tierra adentro a una velocidad de 10-12 kilómetros por a su velocidad máxima”, explicó la doctora Anna Hogg de la Universidad de Leeds.

Señaló que el aumento en la velocidad del hielo en el glaciar ha coincidido con un periodo de rápido raleo y retirada de la línea de la plataforma, lo que sugiere que los cambios observados pueden haber sido causados por el agua cálida del océano que llega a Thwaites y acelera el derretimiento.

Si las aguas cálidas de los fondos oceánicos pasan por debajo de esta plataforma, la línea de ésta puede erosionarse y hacer retroceder al glaciar incluso si las temperaturas del aire son inferiores a cero.

La clave de este proceso en el caso de Thwaites es que una gran porción de la corriente de hielo se encuentra debajo del nivel del mar, con el lecho rocoso inclinado hacia el continente.

Esto puede producir lo que los científicos denominan “inestabilidad de las placas de hielo marinas”, que es una arquitectura intrínsecamente inestable que, una vez derribada, puede entrar en un declive irreversible.

(ntx)