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Un equipo internacional de investigación encontró en las nubes de Urano sulfuro de hidrógeno, gas hirviente que la mayoría de la gente evita, en los cúmulos que cubren el séptimo planeta del sistema solar.

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El hallazgo se dio luego de que los especialistas diseccionaron de forma estereoscópica la luz infrarroja de Urano capturada por el telescopio Gemini Norte en el Mauna Kea de Hawai, destaca el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA en su página de internet.

El equipo de investigación que incluye a Glenn Orton, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, ha diseccionado espectroscópicamente la luz infrarroja de Urano capturada por el telescopio Gemini Norte de 26,25 pies (ocho metros) en el Mauna Kea de Hawai.

El descubrimiento de sulfuro de hidrógeno en la parte alta de la cubierta de nubes de Urano es una diferencia sorprendente de los “gigantes gaseosos” ubicados más cerca del Sol como Júpiter y Saturno, donde se observa amoniaco por encima de las nubes, pero no de este tipo de hidrácido.

Estas diferencias en la composición atmosférica, publicadas en la revista Nature Astronomy, arrojan preguntas sobre la formación e historia de los planetas.

“Sospechamos que el gas de sulfuro de hidrógeno estaba influyendo en el espectro milimétrico y de radio de Urano durante algún tiempo, pero no pudimos atribuir la absorción necesaria para identificarlo positivamente”, explicó el miembro del grupo de investigación, Glenn Orton, del JPL.

De acuerdo con el JPL, los datos de Gemini, obtenidos con el Espectrómetro de campo integrado de infrarrojo cercano (NIFS, por sus siglas en inglés), tomaron muestras de la luz solar reflejada de una región superior a la capa de nubes visible principal en la atmósfera de Urano.

“Si bien las líneas que estábamos tratando de detectar apenas estaban allí, pudimos detectarlas de manera inequívoca gracias a la sensibilidad de NIFS en Gemini, combinadas con las exquisitas condiciones en Mauna Kea”, dijo el autor principal del artículo, Patrick Irwin.

El miembro de la Universidad de Oxford, Reino Unido, destacó que no hay preocupación de que el olor del sulfuro de hidrógeno supere los sentidos humanos, pues la asfixia y exposición en la atmósfera de 200 grados Celsius compuesta en gran parte por helio, hidrógeno y metano harían estragos antes del hedor.

(ntx)