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Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología (INAH) anunciaron que propondrán ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que declare a los sistemas Sac Actun y Dos Ojos, en Quintana Roo, como Patrimonio de la Humanidad.

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Durante la presentación de nuevos hallazgos, en la que es considerada “la cueva inundada más grande del mundo”, Guillermo de Anda, arqueólogo y director del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), comentó que es una medida de refuerzo de esta zona que cuenta con una presencia de 249 cenotes y una extensión de 347 kilómetros.

En rueda de prensa, detalló que la propuesta la hicieron por primera vez durante la reunión de expertos ante la Unesco en el 2013, en Puebla, y ahora ya está la primera propuesta para hacer los cenotes un bien mixto. Ambos ecosistemas, dijo, albergan 148 contextos arqueológicos y una culturalidad probable de 15 mil años.

Comentó que en el sistema Sac Actun se ha documentado la presencia de dichos cenotes que contienen un número similar de contextos arqueológicos, denominados “zonas de interacción”, entre los que se encuentran huesos de fauna extinta del Pleistoceno, como gonfoterios (elegantes antiguos), perezosos gigantes y osos, que son muestra de la importancia que tuvo este acuífero para el desarrollo de la vida en la zona desde hace miles de años.

Además de los restos pertenecientes a la última Edad del Hielo se ha registrado un número importante de cuevas que dan acceso al acuífero del que Sac Actun forma parte y que presentan un interesante patrón de modificaciones arquitectónicas, tales como muros, pasillos, altares, adoratorios y escalinatas, además de petrograbados en las paredes.

De acuerdo con el experto, en Sac Actun, cuyo significado en maya quiere decir “Cueva Blanca”, se confirmó la presencia humana, toda vez que se han encontrado diversas manifestaciones de actividad ritual llevada a cabo y que incluye, por ejemplo, cerámica, “matada” ritualmente, vasijas del tipo “venenera”, incensarios, huesos humanos con manifestaciones de uso ceremonial y cráneos asociados al carbón.

“Se trata, sin duda, no sólo del mayor contexto arqueológico sumergido en el mundo, sino probablemente el más completo, debido a la variedad de manifestaciones arqueológicas documentadas ahí, a la extensa temporalidad de más de 10 mil años que representa, a los atributos especiales de los elementos arqueológicos y a su extraordinario estado de conservación”, refirió De Anda.

Alrededor de estos elementos arqueológicos se han desarrollado una serie de hipótesis que orientan futuros trabajos en la zona; cree, por ejemplo, que a lo largo de sistema Sac Actun existen entradas al acuífero utilizadas desde tiempos inmemorables, incluso cuando las cuevas se encontraban aún secas, pero posiblemente un cambio climático pudo haber provocado una catástrofe ambiental al final del Pleistoceno y principios del Holoceno.

De Anda recoró que el Gran Acuífero Maya da sustento a toda la biodiversidad de la Península de Yucatán “y lo ha hecho por lo menos durante 15 mil años”.

El experto comentó que la serie de elementos arqueológicos relacionados con este sistema conducen al planteamiento de que pudo existir actividad relacionada con una especie de peregrinación ritual, que parece haber establecido una ruta que va a lo largo de este enorme sistema acuoso, cuya importancia para la supervivencia humana y el desarrollo de la cultura maya en la zona fue primordial.

Dicha ruta podría estar relacionada con las actividades desarrolladas por los comerciantes que desembarcaban en la Costa Oriental actual del estado de Quintana Roo, para acceder a los sitios tierra adentro, tales como Cobá, Punta Laguna y Chichen Itzá, por mencionar algunos.

A lo largo de dicha ruta se establecieron también algunos asentamientos humanos, lo cual se manifiesta en una serie de estructuras asociadas a esta gran cueva inundada, algunas de las cuales no han sido registradas.

Sin embargo, llama la atención una serie de cuevas que dan acceso al acuífero y que presentan modificaciones arquitectónicas en muros, altares y adoratorios.

“La hipótesis es que estos asentamientos que se van fomando a lo largo de esta cueva tienen que ver con la presencia de posibles elementos muy tempranos, probablemente de la Edad de Hielo, y que pudieran haber sido utilizados posteriormente por la civilización maya.

“Algunos elementos arqueológicos pudieran ser parte de una ruta de peregrinaje relacionada con los comerciantes”, expuso de Anda.

(ntx)