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Una pizza de pepperoni que un chico estaba a punto de disfrutar fue la razón por la que una sucursal de Little Caesars fue obligada a cerrar y suspender el servicio.

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Jonathan McNeil y su novia acudieron a una tienda de Indianápolis, recogieron su pizza y se dirigieron a casa; sin embargo, en su camino descubrieron algo inusual en la orilla de la pizza.

Cuando la novia se dio cuenta de que el ingrediente extraño se trataba de excremento de rata, Jonathan regresó de inmediato a la sucursal para reclamar por el alimento. Los empleados de la tienda no le dieron ninguna explicación.

Ante la nula respuesta, decidió llamar a la policía y le aconsejaron contactar al departamento de salubridad, quienes llegaron a la tienda y encontraron diversas reglas quebradas, por lo que la tienda fue clausurada.

“El hecho de que no se hayan encontrado excrementos desde el nivel del piso es desconcertante y podría significar que fue un acto intencional”, explicó el departamento a cargo.