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A los robots también les empieza a despedir si demuestran no estar cualificados para su trabajo.

robot tienda 1

Un modelo de Pepper, esos robots humanoides que llevan unos años aspirando a conquistar el mercado masivo, y a los que hemos visto llegar como un empleado más a algunas estaciones de tren y varias tiendas, fue removido de su puesto en una tienda en Edinburgo.

El establecimiento quiso apostar por las últimas tecnologías; sin embargo, tras una semana probándolo vieron que no cumplía con su trabajo, por lo que la dueña de la tienda acabó prescindiendo de él.

El robot al que bautizaron como Fabio, era toda una atracción y se metió rápidamente a los clientes en el bolsillo saludándolos y pidiéndoles que chocaran la mano. Cuando llegó la hora de ponerse a trabajar quedó patente que este tipo de robots aún tienen bastante que mejorar.

Fabio pronto empezó a demostrar que tenía problemas para hacer su trabajo, por ejemplo, cuando alguien le preguntaban dónde podía encontrar una cerveza, el robot se limitaba a contestar que está en la sección de alcohol. No daba más indicaciones, y tenía demasiados problemas a la hora de circular por la tienda como para poder acompañar de forma eficaz a los clientes hasta el producto que buscaban.

Tras comprobar que el robot no parecía servir para la función principal por la que le habían contratado, en la tienda decidieron darle una segunda oportunidad. En vez de intentar ayudar a los usuarios, le moverían a un rincón para que se limitase a ofrecerles a los clientes probar un producto cuando se acercaran.

Pero Fabio acabó mostrándose demasiado entusiasta en su nuevo puesto, hasta el punto que los clientes empezaron a evitarlo. Vista su poca efectividad, los dueños de la tienda decidieron no seguir utilizándolo.