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Los paisajes naturales son muy seductores para jurarse amor eterno e intercambiar los pensamientos de amor más profundos; sin embargo, si la pareja desea casarse frente al mar, en el jardín de su casa, en un crucero, en medio del campo, en las montañas u otro paradisíaco lugar, difícilmente les será validado su matrimonio religioso. No obstante, el sentido común nos indica que Dios está presente en cualquier parte. 

boda basurero 1

Una pareja de catadores de lixo, como en Brasil se conoce a los recolectores de materiales reciclables, protagonizó la última historia de amor en el mayor basurero de Latinoamérica, que cerrará para siempre sus puertas.

Vestida de blanco, como manda la tradición, Valdineide dos Santos Ferreira, de 62 años, llegó hasta un altar improvisado en el Lixão da Estrutural, un cementerio de basura situado en Brasilia, la capital del país y que diariamente recibe mil 800 toneladas de residuos.

Su lugar de trabajo, el segundo mayor basurero del mundo, se convirtió en el escenario de su boda, un terreno árido de 200 hectáreas en la que conviven diariamente los funcionarios, los catadores de lixo y las aves carroñeras.

A pesar de ser un escenario hostil, Dos Santos Ferreira pasó parte de su vida ahí, donde conoció a su actual marido, Deoclides Nascimento Brito, de 38 años. Por eso, no dudó en decir “sí, quiero” entre los deshechos y mostrar al mundo su felicidad.

“Espero que todo el mundo sea feliz como yo lo estoy siendo”, deseó Dos Santos minutos después de contraer matrimonio.