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Además de acompañar a las personas en su vida diaria, ciertas especies de animales también han demostrado ayudar a los humanos con el tratamiento de algunos padecimientos físicos y psicológicos.

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La zooterapia, o terapia asistida con animales, es un procedimiento terapéutico que consiste en la interacción positiva entre un paciente, especialmente niños, y un animal instruido para auxiliar en la rehabilitación de padecimientos específicos.

Este tratamiento ha tenido un mayor empuje durante los últimos años, e incluso han surgido asociaciones que realizan terapia con perros en instituciones penitenciarias.

“Los reclusos ven paralelismos entre su vida y la del perro, que los hacen conectar con el animal. Al interactuar con él y cuidarlo se reducen sus niveles de ansiedad, sus conductas agresivas y aumenta su autoestima”, indica Maribel Vila, encargada en Fundación Affinity de llevar esta terapia a las prisiones.

En México, la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León brinda terapias con perros para ayudar en el tratamiento de niños con problemas de lenguaje, adolescentes con problemas emocionales, adultos con estrés, víctimas de violencia o abuso sexual.

Alan Rozz, fundador de Adoptare, organización sin fines de lucro que promueve una cultura responsable y de respeto entre los seres humanos y los animales de compañía, explica que la difusión de esta terapia también es una forma de ayudar a los animales.

Este tipo de terapias no sustituyen ningún tratamiento médico ni psicológico, sino que funcionan como complemento a los mismos; “tampoco es para todos, es una decisión que debe valorarse con el médico antes de proceder con ella”, indica.

Y aunque existen muchas especies con las cuales se trabaja, como delfines, caballos, aves y gatos; los perros suelen ser los más comunes debido a su mejor disposición para ser educados y entrenados para cumplir estas tareas.

“Cualquier raza de perros puede ser entrenada para poder asistir a un paciente, siempre que se le den los cuidados adecuados. Así, además de otorgarle una tarea noble a los animales, se crea un vínculo entre los criadores, el perro y el paciente, que fortalece a todos de manera emocional y lúdica”, apuntó.

La terapia asistida con animales tiene efectos duraderos en la salud de los pacientes que la reciben, especialmente niños, pues estas interacciones “liberan una serie de reacciones moleculares en el cuerpo, como dopamina y encefalinas, que provocan euforia y reducen el dolor”, manifestó Rozz.

(ntx)