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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentó hoy el petrograbado conocido como “El bajorrelieve de Xoc”, obra escultórica monumental recuperada por el gobierno mexicano, luego de que fuera expoliado hace más de 45 años.

bajorelieve

La pieza, con una antigüedad de tres mil años, perteneció a la cultura Olmeca.

La obra de dos metros de altura fue desprendida de la roca madre sobre la cual fue labrada, desapareciendo de manera furtiva entre 69 y 70, está registrada y documentada en Ocosingo, Chiapas, y no fue sino hasta el 2014 que se tuvo conocimiento de ella en Francia, a partir de material fotográfico de la dirección de registro público del INAH.

A finales del 2014 la pieza fue encontrada en Francia, a partir de que se observaron fotos de dicha obra por personal de la Dirección de Registro Público del INAH, quien determinó el origen de la obra y comenzó a recabar información.

Se informó que estaba en manos de un coleccionista particular, quien la tenía empotrada en un muro; cuando la persona murió, sus hijos decidieron venderla a una casa de subastas, la cual se dio cuenta de que era una pieza robada y que difícilmente la iba a poder vender.

Fue entonces cuando se contactó a la Asociación de Amigos de México en Francia, y a través de ésta regresó a México, pero se sabe que fue cortada en cuatro pedazos con una sierra de corte fino; se aprecian las huellas de la sierra utilizada, al igual que los golpes de cincel en la parte posterior para desbastarla y así aligerar su traslado.

Al llegar el Museo, donde permanecerá hasta enero próximo, recibió trabajos de investigación y de consolidación de la misma. Se aclaró que la pieza no tuvo trabajo de restauración, pero sí la colocación de diversos soportes en su parte posterior.

El bajorrelieve mide 220 cm de alto, 115 cm de ancho y aproximadamente 30 cm de profundidad. Representa a un hombre de perfil con rasgos olmecas, pies en forma de garras, con máscara bucal en forma de ave y un tocado alto adornado en el que se observan bandas cruzadas.

Presenta una figura humana con el torso de frente, mientras las piernas y el rostro están en perfil; su brazo izquierdo está doblado en ángulo recto sobre el pecho sosteniendo un objeto y el derecho cae al lado del torso.

En términos de indumentaria porta una especie de taparrabos sujetada al frente con un tipo de amarre cuadrado o medallón. Entre éste y el brazo izquierdo, se encuentra un elemento cuadrado, cuya función no es del todo clara, pero está decorada con una “E” invertida.

El tocado está elaborado por un turbante que culmina en un elemento puntiagudo en la corona; mientras que la gruesa banda inferior presenta un diseño en forma de “X” que se conoce como “Cruz de San Andrés”.

Se aprecia una orejera redonda de la cual cae una cinta flexible; al igual que bandas en las muñecas y en los tobillos, que asemejan pulseras. Asociado a los pies de esta figura se encuentran elementos curvos y puntiagudos, representando posiblemente las uñas de alguna ave.

En la mano derecha sostiene el mango de un pequeño objeto cuya punta se esconde detrás del muslo del personaje. En el brazo izquierdo sostiene una tablilla rectangular con el extremo superior redondeado.

Su superficie está decorada con una banda central interrumpida por una línea al centro y dos círculos que coinciden con líneas horizontales que crean cuatro segmentos similares en la parte superior de la tablilla.

En cada uno de estos segmentos se representa un diseño curvilíneo que pudiera parecer un elemento vegetal y estos se repiten en la corona de la tablilla. La decoración de la parte inferior de la tablilla se esconde debajo del brazo grueso del personaje.

El rostro en perfil sobresale por la excepcional calidad del esculpido. Se aprecia una frente corta, una nariz prominente e indicando una fosa nasal, el mentón y la quijada. En el área ocular parece utilizar una especie de máscara o antifaz, delimitado por una línea ondulada debajo del ojo, el cual está representado con una oquedad natural de la piedra; encima de éste indica un elemento en forma de “U” que abarca la región de la ceja y la frente.

Debajo de la nariz se identifica una placa bucal con sujetador que esconde el labio superior. De la parte inferior de la placa emerge un diente central y al parecer, dos colmillos curvos: uno que dobla hacia arriba y otro hacia abajo. La comisura del labio también se señala por una oquedad natural de la piedra.

La repatriación constituye uno de los ejes de actuación internacional del Gobierno de México, dado el gran valor que confiere a las piezas arqueológicas de culturas antiguamente establecidas en el territorio nacional, concluyó el INAH.

(ntx)