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Una comerciante atendía este 15 de diciembre su tienda de regalos ubicada cerca de la reserva natural de las Montañas Rocosas en Fort Collins, Colorado cuando recibió a una visitante inesperada.

Lori Jones no podía dejar de reír al observar que su “cliente” era una cierva salvaje que se paseaba por toda la tienda como si fuera a realizar alguna compra importante.

La mujer comentó que lo que más llamaba la atención de la cierva eran unos lentes de sol y una bolsa de papas fritas.

Para Lori Jones no es extraño encontrarse con ciervos en esa región, ya que suelen pastar en terrenos cercanos; sin embargo, esta es la primera ocasión que uno de estos animales ingresa a una propiedad por su propio pie.

Después de unos minutos, Jones invitó a la cierva a salir de la tienda con una barra de maní, pero la sorpresa aún no terminaba para la comerciante local, ya que media hora más tarde, no sólo había regresado el animal, sino que esta vez llevaba con ella a sus tres hijos.

Los tres pequeños ciervos fueron más tímidos que la madre y se quedaron en la entrada como pidiendo permiso para ingresar y de nuevo la comerciante tuvo que encontrar una medida ingeniosa para que sus visitantes regresaran a su hábitat.