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Más de un centenar de obras integran la muestra que rinde tributo al artista Enrique Echeverría (1923-1972) y que estará en exhibición hasta el 25 de febrero del año entrante en el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG).

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Dibujos, acuarelas, tintas, óleos, gouaches, collages y acetografías integran esta exhibición, coordinada por la galerista, curadora y viuda del artista Ester Echeverría, la cual está dividida en cinco etapas creativas de este integrante de la generación de La Ruptura.

Las obras, que pertenecen al archivo familiar del creador, el acervo del MACG y a colecciones privadas, dan cuenta de la evolución de su pictórico y la asimilación de varias disciplinas artísticas desde las cuales exploró sis inquietudes, por ejemplo, dibujo, acuarela, tinta sobre papel, gouache, óleo, collage y acetpgrafía, una técnica inventada por él.

El trabajo de Echeverría, también miembro del Salón de la Plástica Mexicana, está comprendido en cinco etapas: Los años formativos (1943-1954): desde su ingreso al taller de Arturo Souto y a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, hasta el regreso de su primer viaje a Europa y África, becado por el Instituto de Cultura Hispánica.

Las búsquedas (1954-1959) es la segunda fase. A partir de su contacto con la pintura europea y norteamericana, inició una apertura en sus fuentes formales y asimiló estilos como el posimpresionismo y el cubismo. En 1957 obtuvo la beca de la Fundación Guggenheim, gracias a la cual residió en la ciudad de Nueva York, donde se relacionó con el expresionismo abstracto.

El tercer periodo es Los paisajes interiores (1960-1967), en el que materializó su interés por lo abstracto. En opinión de muchos críticos, esta es la fase de mayor consolidación en la trayectoria artística de Echeverría.

Los organigramas o flores imaginarias (1967-1970) es la cuarta etapa. En 1965 fue invitado por la Universidad de Notre Dame como artista en residencia para impartir clases a los alumnos graduados de artes plásticas durante un año. A su regreso a México comenzó su periodo de organigramas o flores imaginarias, en el que plasmó formas vegetales. Estas piezas se rigen por el contraste en la composición.

La quinta es El regreso al origen (1970-1972), producto de su último viaje a España. La constante nostalgia por sus raíces y el recuerdo de su primera visita a la tierra de su padre quizá fueron el motivo por el cual volvió a pintar paisajes, como en sus años de formación, con un mayor colorido.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 25 de febrero de 2018.

 

Lugar: Museo de Arte Carrillo Gil

Dirección: Av. Revolucion 1608, esquina Altavista, Col. San Ángel, Álvaro Obregón, Ciudad de México.

Horario: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.

Costo: $45.00

Domingo entrada libre.