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Arqueólogos israelíes descubrieron vestigios de un inusual taller de fabricación de recipientes de piedra, material utilizado por los judíos como lo refiere el relato de la Biblia, que atribuye a Jesús el milagro de convertir agua en vino.

taller nazareth 2

El sitio fue hallado de manera fortuita hace dos meses durante obras de excavación a unos pocos kilómetros del lugar que se supone corresponde a la población bíblica de Canáh, pueblo árabe al norte de Nazareth, en el norte de Israel.

Las palas mecánicas que trabajaban en la construcción de una ruta perforaron la pared exterior de una cavidad. La misma resultó ser a la vez una cantera y un taller en el que se fabricaban especialmente tazas y vasijas de piedra.

Al explorar el sitio, los arqueólogos hallaron los restos de algunas tazas, pero también miles de cilindros de creta, la piedra caliza utilizada para producir los recipientes.

Los artesanos extraían de la cantera bloques de piedra a los que daban la forma general de los recipientes. Disponían los bloques sobre un torno y con ayuda de un objeto punzante hundido verticalmente en la creta, extraían la parte interior, obteniendo cilindros como los hallados en el sitio, antes de pulir la superficie externa.

Ese tipo de recipiente de piedra es característico del período que se extiende de la segunda mitad del siglo I antes de Cristo hasta mediados del siglo II después de Cristo.

Los judíos usaban la piedra para su vajilla porque “según la antigua ley judía, y contrariamente a la alfarería, la piedra era considerada como un material que nunca podía volverse impuro”, explicó Adler, que dirige la investigación arqueológica.