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Una constante de los barman es llenar las copas con hielo para que quepa la mayor cantidad posible. La otra constante es la molestia que eso genera a los consumidores ya que, una vez diluidos los cubitos, el agua resultante hace desaparecer el sabor de la bebida.

whisky escasez 3

Pero hay un trago en la que el uso del líquido vital tiene un efecto “potenciador” del sabor: el whisky. Y no, no lo dicen los dueños de bares ni expertos en cócteles, sino un estudio publicado en la revista Scientific Report.

El sabor del whisky está asociado fundamentalmente a sus moléculas anfipáticas, aquellas que tienen dos características opuestas. Son hidrofílicas (soluble en agua) y, al mismo tiempo hidrófilas (rechazan este líquido).

Antes de ser embotellado, un 40 por ciento del alcohol del whisky es diluido en agua, lo que hace cambiar su sabor de forma significativa. Aparte de lo que sucede en su proceso de elaboración, los propios bebedores optan por tomar esta bebida diluida; sin embargo, por qué y cómo esta extraña mezcla potencia el sabor de la copa no se sabía hasta ahora.

Björn Karlsson y Ran Friedman llevaron a cabo una simulación en la que mezclaron agua y etanol en presencia del guayacol para averiguar por qué se da este curioso fenómeno.

Los investigadores descubrieron que el guayacol se combina mejor con el alcohol que con el agua. Por lo tanto, a más concentración de alcohol, más posibilidades hay de que esta molécula interactúe con él y, por lo tanto, baje al fondo del vaso impidiendo apreciar su aroma.