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Dentro de la inmensa e imponente Sierra Tarahumara se ubica un oasis de fuerza descomunal: la cascada de Basaseachi, una gigantesca caída de agua está rodeada por rocas y bosques de pinos que complementan el maravilloso Parque Nacional Cascada de Basaseachi.

Basaseachi 2

Cuenta la leyenda que el rey Candameña gobernaba la Alta Sierra Tarahumara. Era padre de una bella joven llamada Basaseachi quien era pretendida por decenas de jóvenes. El rígido gobernante decidió aplicar una serie de complicados desafíos a los interesados en su hija para determinar al que mereciera su mano. Luego de tan difíciles retos, todos murieron y la afligida princesa saltó al vacío.

La cascada de Basaseachi, que en lengua rarámuri significa “la cascada o el sitio del coyote”, es un sitio de interminable belleza. Sus aguas caen a una altura de 270 metro de altura entre los meses de junio y septiembre. Esta caída comparte hogar con la cascada de Piedra Volada que cuenta con una altura de 500 metros. Asimismo la cañada de Abigail, de 10 metros, complementa el recinto natural localizado a pocos kilómetros del poblado minero de Ocampo.

Esta cascada se encuentra vigilada por ecosistemas donde predominan los pinos, encinos, madroños y juníperos. Es alimentada por dos arroyos, principalmente en temporada de lluvias. Cuenta con diversos miradores donde se puede contemplar su enormidad simulando una cola de caballo.

El Parque Nacional Cascada de Basaseachi también es hogar de decenas de aves que toman estas áreas para su descanso y reproducción. Fue inaugurado el 2 de febrero de 1981 y alberga más de cinco mil 803 hectáreas.