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Los eventos de invierno cálido que han favorecido el deshielo del Ártico serán cada vez más frecuentes y duraderos que hace tres décadas, lo que implica que la superficie congelada continuará disminuyendo su extensión.

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De acuerdo con las investigaciones realizadas por un grupo internacional que incluye a científicos de la NASA, estos eventos se presentan entre otoño e invierno, que es cuando la masa de hielo crece y se espesa.

Lo normal es que en esta temporada las temperaturas alcancen un máximo de 30 grados Celsius (ºC) bajo cero; sin embargo, se han presentado periodos cálidos en los que las temperaturas han llegado a ser de 10ºC bajo cero.

Como resultado de ello, se ha limitado el crecimiento normal del hielo, lo que, a su vez, se ha traducido en una aceleración de los efectos del calentamiento global.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) detalló que, según un estudio publicado en Geophysical Reserch Letters, desde 1980 se están produciendo hasta seis eventos de calentamiento cada invierno en la región del Polo Norte.

Por ello, han habido periodos cálidos en pleno invierno ártico, tal y como lo reveló el periodo de invierno de 2015-2016, donde se reportaron temperaturas de casi 2 grados Celsius más cálidas de lo normal.

De hecho, a finales de diciembre de 2015, los científicos registraron una temperatura de 2.2 grados Celsius en el Ártico Central, siendo la temperatura más cálida jamás registrada en esta región de diciembre a marzo.

Los estudios han revelado que cada evento de calentamiento ha estado asociado con tormentas importantes que han entrado en la región, durante las cuales los vientos fuertes del sur soplan aire cálido y húmedo desde el Atlántico hasta el Ártico.

El investigador del Instituto Polar de Noruega en Tromso, Noruega, Robert Graham, advirtió que cuantas más tormentas de esta naturaleza se presenten, más eventos de calentamiento habrá, lo que se traducirá en temperaturas menos frías de lo normal en pleno invierno.

El autor del citado estudio expuso que las tormentas que traen aire caliente al Ártico no sólo limitan la formación del hielo, sino que también pueden romper la cubierta de hielo que ya está presente.

Ante esa serie de hechos, el siguiente paso para Graham y sus colegas es entender qué es lo que está alimentando este aumento de tormentas y cómo podrían cambiar en un futuro cercano las condiciones climáticas del Ártico y el mundo.

(ntx)