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Pocos son los estudios que dan cuenta del sexo entre humanos y robots. Hoy en día este tema dejará de ser un tabú luego de que se reveló el documento titulado Nuestro futuro sexual con los robots, elaborado para el Centro de Ciencia y Medios de Comunicación de Londres. 

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En él, un grupo de expertos en robótica plantea cómo sería una relación íntima con estas máquinas, partiendo de que es un tema que puede presentarse dentro de unos cinco a diez años.

Noel Sharkey y Aimee van Wynsberghe, los autores de la investigación, platean que el éxito de las muñecas para la gratificación sexual ha establecido una ruta para la función de la robótica en el futuro de la sexualidad.

Dentro del estudio exponen cómo este mercado se viene ampliando con un gran número de empresas que ya ofrecen una serie de muñecas con ciertas capacidades robóticas, tal es caso de RealDoll, quien provee muñecos masculinos y femeninos de tamaño humano desde 1996. Según plantean, los precios por una muñeca, adecuada al gusto del cliente, puede ir desde cinco a 15 mil dólares.

La investigación inicia con una encuesta realizada en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Holanda, la cual arroja que entre el nueve y el 75 por ciento de las personas consultadas estarían dispuestas a tener sexo con robots.

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Por otro lado, Wynsberghe asegura que “es evidente desde el estado actual de la tecnología que la relación con un robot sería unilateral. Los robots no pueden sentir amor y los resultados de la encuesta muestran que la gente piensa en el sexo con robots como otra forma de juguete sexual”.

Una de las sugerencias más controvertidas es el uso de robots para la sexualidad en personas de la tercera edad en residencias, que aún tienen necesidades. Hay preocupaciones éticas sobre cómo esto podría tener un impacto en la dignidad de quienes no pueden entender lo que se les ofrece y también sobre el engaño de los vulnerables con demencia severa, afirman los expertos.

Pero esa no es la única inquietud, pues plantean la preocupación de que los robots sexuales aumenten la objetivación de las mujeres y su imagen corporal. Asimismo, el trabajo analiza las opiniones de varios expertos sobre si una muñeca sexual podría ayudar a violadores. “Tratar a los pedófilos con niños sexuales robot es una idea dudosa y repulsiva”, sostuvieron.

Ante todos estos resultados los investigadores proponen indagar más, ya que aseguran que esta tecnología está pronta a llegar y es mejor estar bien preparados para que no se presenten todos los riesgos que exponen en el informe.