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Los científicos acaban de mover los orígenes de nuestra especie en el espacio y en el tiempo. Hasta el momento se pensaba que los restos de Homo sapiens más antiguos eran los encontrados en el este de África, en Etiopía, hace unos 200.000 años, pero ahora se han identificado huesos de cráneo, cara y mandíbula de los primeros miembros de nuestra especie en Marruecos y se ha determinado que son de hace unos 315.000 años.

Este descubrimiento indica que el Homo sapiens apareció más de 100.000 años antes de lo que se creía. Los hallazgos, publicados esta semana en dos artículos de la revista Nature, no implican que nuestra especie se originara justo en esa región del norte de África. Según los autores, lo que sugieren es que los primeros humanos modernos evolucionaron en todo el continente africano.

Hasta antes de estos hallazgos, el lugar donde la mayoría de los científicos colocaban los orígenes de nuestra especie era en África oriental. De hecho, dos de los fósiles conocidos más antiguos del Homo sapiens –cráneos con 196.000 y 160.000 años– provienen de Etiopía, y los estudios de ADN de las poblaciones actuales alrededor del globo apuntan a un origen africano hace unos 200.000 años.

Pero en 2004, un equipo de científicos descubrió más de 20 huesos humanos pertenecientes, al menos, a cinco individuos, incluyendo una mandíbula bastante completa, fragmentos de cráneo y herramientas de piedra, en Jebel Irhoud, en Marruecos, cerca de la costa atlántica, mismos que fueron datados entre 280.000 y 350.000 años, usando dos métodos diferentes: termoluminiscencia sobre los utensilios de piedra hallados en el yacimiento y medidas de radiactividad en los sedimentos.

Los resultados arrojados con este último método de datación ha hecho pensar a los científicos que los primeros humanos modernos vivieron en Jebel Irhoud, y debieron haber tenido “una cara con la que te podrías cruzar hoy por la calle”. Sus dientes –aunque grandes comparados con los de los humanos de hoy– también se ajustan más a un Homo sapiens que a los neandertales u otros humanos arcaicos.

Todos estos datos ofrecen pistas sobre la evolución del linaje de los Homo sapiens en los seres humanos modernos, que según los autores del estudio, podrían haber adquirido sus caras características antes de que se produjeran cambios en la forma de sus cerebros.

Por otro lado, la mezcla de rasgos observados en los restos de Jebel Irhoud y otros fósiles similares a Homo sapiens de otros lugares de África apuntan a una génesis diversa de nuestra especie y plantea dudas sobre un origen exclusivo en el este de África.

Fuente: SINC