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Los resultados científicos iniciales de la misión Juno de la NASA a Júpiter retratan al mayor de los planetas de nuestro Sistema Solar como un mundo complejo, gigantesco, turbulento, con ciclones del tamaño de la Tierra en los polos, sistemas de tormentas que descienden hacia el corazón del gigante de gas, y un enorme campo magnético e irregular que podría generarse más cerca de la superficie del planeta de lo que se pensaba.

juno

La sonda espacial Juno fue lanzada el 5 de agosto de 2011, entrando en la órbita de Júpiter el 4 de julio de 2016. Los hallazgos ahora presentados corresponden al primer sobrevuelo de recolección de datos, que voló a 4,200 kilómetros de los remolinos de nubes de Júpiter el 27 de agosto del año pasado.

Entre los hallazgos que desafían lo supuesto hasta ahora figuran los proporcionados por la cámara de Juno, JunoCam. Las imágenes muestran que ambos polos de Júpiter están cubiertos por tormentas del tamaño de la Tierra que están densamente agrupadas y rozándose entre sí.

Otra sorpresa viene del radiómetro de microondas de Juno (MWR), que muestra la radiación térmica de microondas de la atmósfera de Júpiter, desde la parte superior de las nubes de amoníaco hasta el fondo de su atmósfera. Los datos del MWR indican que las cinturones y otras zonas icónicas de Júpiter son misteriosos, con el cinturón cerca del ecuador penetrando hasta el fondo, mientras que en otras latitudes parecen evolucionar a otras estructuras. Los datos sugieren que el amoníaco es bastante variable y continúa aumentando tan lejos como se puede ver con MWR, que es de unos cientos de kilómetros.

Antes de la misión Juno, se sabía que Júpiter tenía el campo magnético más intenso en el sistema solar. Las mediciones de la magnetosfera del planeta masivo con el magnetómetro de Juno (MAG), indican que el campo magnético de Júpiter es incluso más fuerte que los modelos esperados, y su forma más irregular. Los datos del MAG indican que el campo magnético excedió en gran medida las expectativas en 7.766 Gauss, aproximadamente 10 veces más fuerte que el campo magnético más fuerte encontrado en la Tierra.

Juno también está diseñada para estudiar la magnetosfera polar y el origen de las poderosas auroras de Júpiter. Estas emisiones de auroras son causadas por partículas que recogen la energía y golpean las moléculas atmosféricas. Las observaciones iniciales de Juno indican que el proceso parece funcionar de manera diferente en Júpiter que en la Tierra.

Juno está en una órbita polar alrededor de Júpiter, y la mayoría de cada órbita tiene lugar lejos del gigante del gas. Pero, una vez cada 53 días, su trayectoria se aproxima a Júpiter desde arriba de su polo norte, donde comienza un tránsito de dos horas (de polo a polo) volando de norte a sur con sus ocho instrumentos científicos recolectando datos e imágenes con su cámara JunoCam. La descarga de seis megabytes de datos recogidos durante el tránsito puede llevar día y medio.

Fuente: NASA