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Tener una mascota en casa es muy popular, sobre todo en Ciudad de México, donde el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indica que, “de cada 100 hogares, al menos el 70 por ciento, tiene un perro, gato u otro animal”. Incluso, actualmente los millennials y matrimonios jóvenes ponderan tener un peludo en casa, “en vez de hijos”.

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En la relación de perros y gatos con humanos, el hábito de consentirlos tal como a un infante, lleva a las personas a alimentarlos de manera errónea sin supervisar la ingesta diaria ni el peso, los cuales deben ir acorde a la edad del can o felino. Después de superar el 20 por ciento extra de peso, se considerará obesidad en el animal de compañía.

Antes que ser tierno, un perro gordo, es algo peligroso para su salud. Los caninos, por ejemplo, desarrollan problemas cardiovasculares, artritis, dificultades respiratorias, sólo por mencionar los riesgos que el “amigo fiel” sufriría. En indicaciones veterinarias, un can requiere al menos 30 minutos diarios de ejercicio para combatir la obesidad.

El síntoma principal que apunta a que la mascota tiene complicaciones pulmonares debido a la grasa acumulada en la cavidad abdominal, es la forma acelerada de cada inhalación y ronquidos cuando duerme, lo que ocurre a causa de la capacidad pulmonar que se reduce por el exceso de peso. El final fatídico podría ser un colapso en la tráquea que provocaría infarto.

Salchichas, hamburguesas, galletas y hasta helado, son alimentos humanos que son dados a las mascotas en forma de “premios”, y lo único que logran los dueños, es causar alteraciones en el metabolismo animal. Para que haya compensación, la quema de calorías debe ser mayor a la cantidad de alimento proporcionada. En caso de mascotas esterilizadas, la cantidad de comida debe ser menor.

Las afectaciones cardiacas aparecen cuando se acumula la grasa en las arterias. Aumento de peso es igual a elevación del ritmo cardiaco, donde el corazón bombeará sangre a paso más aletargado y difícil de soportar en un perro gordo.

Además de problemas coronarios, también aparece hipertensión, resistencia a la insulina, hipoglucemias, aparición de tumores.

Para evitar el riesgo de obesidad en mascotas, se recomienda brindar al animal de compañía una alimentación idónea para su raza, junto con una dosis indicada según las métricas de peso y/o tamaño, así como pasearlo o jugar con él diariamente.