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Con 43 kilómetros cuadrados de superficie total, las playas de la Isla de Henderson en el Pacífico del Sur alojan 671.2 objetos de basura plástica por metro cuadrado.

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El 99.8 por ciento de esa basura es plástico, que proviene de actividades pesqueras o terrestres realizadas en China, Japón y Chile, señalan los investigadores Jennifer L. Lavers y Alexander L. Bond.

La isla es uno los patrimonios de la Humanidad declarados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO).

“Es uno de los pocos atolones del mundo que ha conservado prácticamente intactos sus ecosistemas”, afirma la entidad en su sitio electrónico. “Su situación aislada permite observar en buenas condiciones la dinámica de la evolución de las islas y la selección natural de las especies”, agrega. “Es particularmente importante por sus diez especies endémicas de plantas y cuatro de aves terrestres”, puntualiza.

En los hechos, ostenta a la fecha una de las más altas densidades de desechos en el mundo, y mientras siga la producción exponencial de plástico, más se impactará la belleza y biodiversidad naturales que caracterizan a esas remotas islas.

Lavers y Bond indican que en solo medio siglo los productos de plástico han revolucionado a la sociedad e infiltrado cada rinción del medio ambiente marino y terrestre.

Los 671.2 desechos plásticos por metro cuadrado son la densidad más alta de este tipo reportada en cualquier lugar del mundo.

Alrededor del 68 por ciento de esa basura estaba enterrada a menos de 10 centímetros en la arena, y se estima que todos los restos de plástico actuales tienen un peso de 17.6 toneladas.

Los científicos del Institute for Marine and Antarctic Studies, en la universidad australiana de Tasmania, recuerdan que en 2014 la producción de plástico fue de 311 millones de toneladas, cuando en 1954 llegó a 1.7 millones.

La mayoría de los artículos de plástico no son reciclados y muchos de ellos van a las corrientes de agua que los transportan al oceáno, donde persisten por décadas convertidos en pequeñas piezas por la abrasión o la fotodegradación.

La superficie oceánica contiene a la fecha más de tres trillones de objetos plásticos, en su mayoría menores a los cinco milimetros, lo que ha hecho a este tipo de basura uno de los problemas ambientales más graves.

La basura plástica tiene áreas definidas de localización, como el Atlántico Norte, donde su densidad llega a las 890 mil piezas por kilómetrio cuadrado, erigiéndose en amenaza a las especies que viven en esas regiones.

Un problema para combatir este tipo de contaminación es la falta de los suficientes estudios cuantitativos, y uno de los métodos indirectos es el análisis de la interacción con la fauna.

Se sabe que más de 200 especies están en riesgo por su ingesta de plástico, algunas de las cuales “prefieren” ciertos colores o tipos de plásticos.

El estudio de la acumulación de basura en islas remotas da información única, subrayan, y recuerdan que la Isla de Henderson está a cinco mil kilómetros de distancia de cualquier concentración humana o industrial.

(ntx)