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Visitar Morelia es adentrarse a una ciudad que se ha detenido en el tiempo, sus calles tranquilas son testigos silenciosos de la historia que se ha ido acumulado en los rincones y las esquinas, y que han sido perfectamente definidas por la magnificencia de las construcciones coloniales.

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La Fuente de las Tarascas sin duda representa uno de los monumentos más representativos de la capital michoacana. La escultura de bronce presenta a las princesas purépechas Atzimba, Tzetzangari y Eréndira y se encuentra ubicada en el triángulo que divide a la Avenida Madero con Avenida Acueducto y Calzada Madero.

El monumento se mantiene como punto de encuentro frente a la Plaza de Villalongín y en la entrada de la Calzada Fray Antonio de San Miguel; sin embargo, no siempre fue bien vista y diferentes personajes lucharon por su desaparición o retiro de la exposición pública, pues las esculturas presentan el torso desnudo lo cual consideraron ofensivo, además de que la fruta que levantan sobre su cabeza no es representativa del estado y, por si fuera poco, argumentaron que no existe la cultura tarasca.

A principios del siglo XX, en el lugar que actualmente ocupa la Fuente, se encontraba un reloj que después fue colocado al final del Acueducto. En 1931, el presidente municipal de Morelia, el Mayor Rafael Miguel Pedrajo, mandó construir la primera Fuente de las Tarascas, obra del artista plástico Antonio Silva Díaz y el escultor Benigno Lara y que permaneció durante 34 años. La escultura era de cemento y varillas de fierro, adornada de diversos colores, colocada sobre una fuente decorada con caracoles como representación del hombre que declaraban su naturaleza artesanal.

Recién colocada la fuente carecía de nombre y la gente le comenzó a llamar la Fuente de las Indias; después tomó el nombre de Fuente de las Tarascas por ser el territorio purépecha por excelencia, y según Fray Bernardino de Sahagún se le daba el nombre de tarasco al pueblo purépecha.

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En un principio no fue de mucho agrado para los morelianos la imagen de tres mujeres semidesnudas, pero poco a poco fue formando parte de la ciudad y de la gente. A principios de 1967, el monumento fue retirado de su lugar, al parecer por un comentario de la esposa del expresidente Adolfo López Mateos, Eva Sámano, al hacer una visita a la ciudad de Morelia y referirse al conjunto como antiestético.

Su lugar fue ocupado entonces por otra fuente llamada El Huarache por su forma y escasa ornamentación; sin embargo, duro poco tiempo ya que la gente pedía fueran devueltas a su lugar de origen Las Tarascas, es así que en 1968, el gobierno del estado tomó la decisión de edificar una réplica exacta de bronce, la cual gustó aún más que las originales.

La actual Fuente de Las Tarascas es obra del escultor José Luis Padilla Retana y se colocaron en su lugar el 18 de mayo de 1984, según la placa alusiva al hecho en el basamento de la escultura.