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“El grito” es una de las pinturas más famosas del mundo y está considerada la obra más importante del simbolista Edvard Munch. Además, ha sido objeto de robos de gran repercusión mediática.

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Se sabe que hay cuatro versiones de la obra y en todas se muestra una figura andrógina en primer plano, que simboliza a un hombre moderno en un momento de profunda angustia y desesperación existencial. En el fondo colorido, casi fuera de escena, se aprecian dos figuras con sombrero que no se pueden distinguir con claridad. El cielo parece fluido y arremolinado, igual que el resto del fondo.

Aunque se cree que la fuente de inspiración para El grito podría encontrarse en la atormentada vida del artista, también un fenómeno atmosférico pudo haberle servido para crear el fondo de su obra, es decir, de las nubes nacaradas, extrañas formaciones estratosféricas típicas de altas latitudes, según una reciente investigación.

Tres meteorólogos noruegos, cuyos trabajos fueron presentados en Viena durante una conferencia científica, rechazan la precedente hipótesis según la cual el encendido cielo visto y pintado por Munch habría sido provocado por las cenizas del volcán indonesio Krakatoa en 1883.

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Para los investigadores, la hipótesis del volcán, planteada en 2004 por astrónomos norteamericanos, no es válida: esta escena debería haberse reproducido tras esta gigantesca erupción de 1883; sin embargo, para Munch, que publicó una primera versión de El grito en 1892, esta visión fue una “experiencia única”.

“Es probable que detrás de la experiencia vivida por Munch y su célebre El grito estén las ‘nubes nacaradas”, explicaron. Estas nubes se forman en invierno en la tropósfera, a 20-30 km de la superficie terrestre, y aparecen raramente. Para ello, son necesarias condiciones inusuales: debe hacer mucho frío, con temperaturas de -80 a -85 grados centígrados, con cierta humedad para que formen pequeños cristales de hielo que reflejen la luz del sol en el ocaso.

“Es una nueva hipótesis. Hay otras. Algunos psicólogos han sugerido que fue un tormento interior lo que impulsó a Munch a pintar el cuadro, pero nosotros somos investigadores en ciencias naturales, y buscamos más bien respuestas en la naturaleza”, concluyeron.