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En Michoacán, enclavado en una alta sierra boscosa se encuentra Angangueo, pueblo famoso por su pasado minero. Su nombre da cuenta de las características de su geografía y significa lo mismo “pueblo entre montañas” que “a la entrada de la cueva”, “cosa muy alta” o “dentro del bosque”.

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Cuando llegaron los españoles, Angangueo era tierra de nadie y no se habían descubierto las riquezas naturales que albergaban sus suelos. No fue sino hasta finales del siglo XVIII cuando se convirtió en un enclave minero que dio vida a un próspero pueblo. Sus vetas fueron explotadas por españoles, ingleses, alemanes, franceses y norteamericanos, hasta que a mediados del siglo pasado, por un accidente ocurrido dentro de las minas, pasaron a formar parte del patrimonio nacional, cesando la explotación minera por completo en 1991.

En marzo del 2012, Angangueo fue reconocido como Pueblo Mágico, gracias a la conservación de sus costumbres y tradiciones y por el cuidado que se le ha dado a sus edificios, murales y monumentos.

Este lugar guarda una de las maravillas naturales de México, patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca. Incansable especie que viaja miles de kilómetros para pasar el invierno en los bosques michoacanos, las montañas de Angangueo y sus santuarios Sierra Chincua y El Rosario.

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Angangueo ofrece a sus visitantes algunos de sus túneles, aquellos utilizados durante la producción minera de la región y que ahora permanecen quietos como un recordatorio de la riqueza alguna vez extraída de la montaña.

Uno de los sitios a visitar es el templo de La Inmaculada Concepción. Dividido en seis partes, narra la historia de Angangueo. El archivo parroquial cuenta con un documento donde aparece la fecha de fundación del pueblo, que es de 1632; sin embargo, su verdadero desarrollo se gestó a partir del asentamiento conocido como El Mineral de Angangueo en 1792.

Otra parada obligatoria es el Museo Casa Parker que fue la casa de Bill y Joyce Parker, un matrimonio inglés-estadounidense que llegó a vivir ahí para administrar la mina American Smelting & Refining Company. En ella, se conservan sus muebles y objetos personales, así como un archivo fotográfico de la vida cotidiana de los mineros. El recorrido del Túnel de San Simón inicia en esta casa, es una recreación del interior de las minas.