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Histórica, colonial e industrial, San Juan del Río ha sido por siglos el paso obligado y la puerta de acceso hacia la antigua región minera de Tierra Adentro. Esta privilegiada ubicación además de su templado clima y la cercanía con la capital del país, han hecho de esta ciudad el destino preferido de muchos viajeros.

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Uno de los puntos a visitar en San Juan del Río es el Puente de la Historia, el cual se comenzó a construir el 9 de febrero de 1710 por el arquitecto mexicano Pedro de Arrieta, quien además fue uno de los arquitectos que diseñaron la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y la Colegiata de Guadalupe, antigua Basílica, atendiendo el mandato del Virrey duque del Albuquerque, Don Francisco Fernández de la Cueva, de edificar este acceso.

Al concluir la construcción el 23 de Enero de 1711, se creó además como el puente “más utilizado“ entre la Ciudad de México para comunicarse con todo el Bajío, especialmente entre las entidades mineras como Guanajuato, Zacatecas o San Luis Potosí y del mismo modo, en que su momento, fue de gran utilidad para cruzar el gran caudal del Río San Juan.

Este puente cuenta con una leyenda que ha pasado de generación en generación, en la que se asegura que el diablo se le apareció a Pedro de Arrieta advirtiéndole que no dejaría de tirar su obra hasta que hiciese un pacto con él, cosa que le horrorizaba. Después de muchos intentos infructuosos, los constructores aceptaron el trato, y cuál fue su sorpresa al saber que tenían que enterrar un niño en cada columna del puente, así sus almas sostendrían la construcción, dándole la solidez que le faltaba.

Actualmente no se sabe si finalmente aceptaron o no, solo que en 300 años el puente no se ha derrumbado. Algunos aseguran que si un niño juega cerca del puente durante una lluvia fuerte, su alma cambia de lugar con la de los niños enterrados.