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Implantarse un microchip de identificación bajo la piel es para algunos, el siguiente paso natural hacia el futuro en el que la tecnología estará al servicio del ser humano, directamente incrustada en su cuerpo.

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Para otros, que una empresa proponga a sus empleados que se injerten en el organismo una “cápsula” para abrir puertas o acceder a la computadora supone una pérdida de libertad y privacidad en una carrera hacia una sociedad donde la tecnología, al servicio de gobiernos y empresas, sirve para controlar a los ciudadanos.

Si en Bélgica este sistema ya se estaba poniendo a prueba, ahora Suecia se le une; y será una startup la que implementará una aguja que colocará en la mano del empleado como microchip y que servirá como tarjeta electrónica para abrir puertas, operar impresoras o comprar productos con un movimiento de la mano.

Según Patrick Mesterton, cofundador y director ejecutivo de Epicenter, “básicamente, se remplazarán muchas cosas, otros dispositivos de comunicaciones, ya sean tarjetas de crédito o llaves”.

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La tecnología en sí no es nueva; de hecho, los microchips son usados en mascotas y algunas compañías ya los utilizan para rastrear embarques; sin embargo, es la primera vez que se utilizan en humanos.

Los pequeños implantes usan una tecnología llamada Near Field Communication, similar a los pagos sin contacto con tarjetas de crédito y celulares. Cuando son activados por un lector a unos pocos centímetros, una pequeña cantidad de datos fluye entre los dos dispositivos. Los implantes son “pasivos”, lo que significa que contienen información que puede ser leída por otros aparatos, pero no pueden leer información.

Como con toda nueva tecnología, genera interrogantes de privacidad y seguridad. Aunque son seguros biológicamente, los datos generados por los implantes pueden mostrar cuán a menudo un empleado va a trabajar y lo que compra. Se puede incluso imaginar un futuro con implantes más avanzados que midan parámetros médicos en tiempo real, como el azúcar en la sangre de un diabético o la presión arterial en alguien con problemas cardiovasculares.