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Dicen que el nombre es destino y mucho hacemos chistes sobre la cacofonía que surge cuando se utilizan nombres extranjeros con apellidos de raíces castellanas.

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Fuente: Periódico ABC

Desde la década de los noventa, se impuso la tendencia de ponerle a los bebés nombres con raíces extranjeras como Kevin, Brayan y Britany y esto sigue ganando terreno frente a los tradicionales José, María o Juan; siendo más recurrente en la zona norte del país, principalmente en Nuevo León.

Pese a que estos nombres se han convertido en objeto de críticas, burlas y mofa en las redes sociales, el Registro Civil regiomontano reportó que la cantidad de personas que llevan estos nombres se ha triplicado entre 1999 y 2010.

Solo en 2004, se registraron mil 28 recién nacidos con el nombre de Kevin; en 2000, 935 niños fueron registrados como Brayan y, en 2010, la cantidad de niñas registradas con el nombre de Britany fue de 175.

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Sociólogos explican que la penetración de estos peculiares nombres se debe a la influencia cultural estadounidense en territorio mexicano, como consecuencia del Tratado de Libre Comercio, además de la exposición a artistas, deportistas y programas de televisión.

Asimismo, indican que el poner estos nombres extranjeros se basa en la idea de ser “único y original”, sin pensar en que esto puede ser perjudicial para el menor.

Otros nombres inusuales que aparecen en la base de datos del Registro Civil del Estado son Aleksander, Aloha, Alpha, Americka, Amylee, Barbie, Bayrom, Beckham, Chanel y Chayanne, entre otros.