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Cuando renunciamos a un empleo o la empresa prescinde de nuestros servicios y somos empleados de nómina, tenemos derecho a una indemnización o finiquito, conceptos que a menudo causan confusión y cuyo desconocimiento, puede hacer que aceptemos de la empresa menos de los que nos corresponde por Ley.

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De ahí la importancia de tener muy claro a qué se refiere cada concepto.

Finiquito

Un finiquito procede cuando tú renuncias voluntariamente a tu empleo. En este caso, si tienes una antigüedad menor a 15 años solamente tendrás derecho al pago de las partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional.

En caso de que cuentes con una antigüedad de 15 años de servicio por lo menos, tienes derecho al pago de la Prima de Antigüedad, que consiste en el pago de doce días de salario por cada año de servicios prestados, tomando como base para el pago de esta prestación el doble del salario mínimo, en el caso de que percibas un salario superior a éste.

Además, tienes derecho a las prestaciones generadas y no pagadas: fondo de ahorro, salarios devengados, etc., y las prestaciones que se deriven del contrato de trabajo, si es que existe.

Liquidación

En caso de ser la empresa quien pone el punto final a la relación de trabajo, procede el pago de una liquidación o indemnización, la cual consiste en el importe de tres meses de salario, prima de antigüedad (si es que se cumple con los 15 años de servicio), vacaciones, prima vacacional y aguinaldo en proporción a los últimos meses laborados, además de las prestaciones que se hayan generado y que hayan sido cubiertas.

Cabe aclarar que en el concepto de liquidación solo se tiene derecho al pago de 20 días por año laborado cuando el trabajador rescinde la relación de trabajo por causas imputables al patrón; cuando demanda la reinstalación y obtiene un resultado favorable y el patrón no acata la resolución dictada por la autoridad; o cuando el trabajador demanda la reinstalación, pero su puesto es de confianza.

Lamentablemente, es práctica común en muchas empresas el no pagar la indemnización al 100%, y tratar de negociar con el trabajador algún importe menor.

En caso de que la empresa no te liquide de la forma correcta, siempre puedes acudir a la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, la cual intentará conciliar con el patrón y llegar a una solución satisfactoria para ambas partes y, en caso de que no te convenza su oferta, puedes demandar a la empresa y será la Junta de Conciliación y Arbitraje la que determine quién tiene la razón.