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Todos tenemos sueños que anhelamos alcanzar, y aunque muchas veces nos encontramos con obstáculos reales que nos desafían a superarlos para llegar a nuestra meta, otras veces se trata de excusas muy bien disfrazadas que engañan a nuestra mente ansiosa.

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Pensar que no eres lo suficientemente bueno

A todos nos ha pasado alguna vez de deseamos algo, pero en el fondo pensamos que no lo conseguiremos porque no somos lo suficientemente buenos. No tiene mucho que ver si eres lo suficientemente inteligente para seguir esa carrera o no, o si eres experimentado para conseguir ese trabajo. La cuestión es que hasta que no lo intentes, ¿cómo sabrás si eres bueno o no?

Pensar que no tienes tiempo

El día tiene solo 24 horas y dentro de ese tiempo, tienes casi infinitas obligaciones, pero pensar que no tienes tiempo es una excusa. Si tienes tiempo para revisar tus redes sociales, seguro tienes tiempo para hacer eso importante que cambiará tu vida.

No es el momento adecuado

Desde “el lunes empiezo la dieta” hasta “el próximo año me inscribiré en la universidad para estudiar eso que me apasiona”, siempre parece que habrá un mejor momento para hacer tus sueños realidad, en un futuro muy muy lejano. El momento adecuado no existe; simplemente tienes que empezar, aquí y ahora, con lo que tienes y con lo que puedes, porque el futuro perfecto es un espejismo.

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No te sientes preparado

Nadie se siente preparado para hacer sus sueños realidad, porque los sueños no se cumplen, sino que se construyen, y en general requieren mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Pero si es el sueño correcto, créeme que estás preparado, solo tienes que empezar, paso a paso, a transformarlo en realidad.

Te mientes a ti mismo

Te dices que empezarás el mes que viene. Que este no es el mejor momento, que es mejor esperar, que no tienes tiempo, que tampoco estás preparado, y que tampoco eres lo suficientemente bueno todavía, así que en lugar de empezar el mes que viene, quizás sea mejor posponerlo hasta el año que viene. ¿Ves el patrón? Todo lo que haces es mentirte a ti mismo.