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Las relaciones laborales son importantes en nuestra vida, pues es en el trabajo donde pasamos una parte sustancial de ella, y aunque pensemos que solo vamos a realizar las actividades por las que recibimos un salario, la realidad es que en este entorno también se desarrolla una vida social, en la que conversamos, compartimos y reímos con nuestros colegas.

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Pasamos más horas en el trabajo con nuestros compañeros que con nuestra propia familia. Por eso es fundamental crear un buen ambiente en el puesto laboral y con nuestros compañeros, de esta manera trabajaremos más a gusto y seremos más eficientes en nuestro trabajo.

Entre las cosas que se podrían considerar importantes para fomentar una mejor relación laboral con los compañeros de trabajo sería el tomarse un tiempo para conocer un poco de la vida e intereses de ellos. Muy posiblemente habrá alguno que tenga algo en común con nosotros. Una forma de hacerlo es yendo a comer juntos, un momento en el que se podría aprovechar para dejar de lado por un rato los problemas internos de la compañía y platicar de otros temas. Esto ayudará a crecer nuestra red interna.

Ser amable y regalar una sonrisa puede darnos puntos a favor. Es mucho más factible que alguien se nos acerque si mantenemos un semblante amigable que si andamos de “cara”. El decir “hola”, “adiós”, “buenos días”, “buenas noches” marca una gran diferencia.

En este punto, lo mejor es mantenerse alejado de chismes y evitar emitir juicios o comentarios negativos sobre algún compañero que a lo mejor no es “santo de nuestra devoción”. Este tipo de actitudes pueden afectar el clima laboral, al punto de bajar la productividad y el desempeño de quienes trabajan con nosotros.

Entender que cada persona es única es muy importante y es parte del conocimiento que debemos emprender, pues muchas veces, querer solucionar algo o adelantarse en algo, puede ser contraproducente, ya que será tomado a mal o, incluso, molestar, o que la otra persona lo tome como que se tomaron atribuciones que no nos corresponden.

En todo trabajo estamos expuestos a la crítica, buena o mala. Al final, es crítica y hay que saber qué tomar y qué no para mejorar nuestro desempeño. Para ello, hay que saber reconocer cuando se trata de una retroalimentación y no de un ataque personal. Lo mismo sucede cuando nosotros somos los que hacemos esta crítica a otros subalternos. Hay que saber con qué lenguaje y tono dirigirnos para evitar que se caiga en discusiones innecesarias.

Por último, una regla de oro que no siempre está escrita, pero que es de sentido común: respetar a nuestros compañeros y tratar al otro como nos gustaría ser tratados. Esto nos abrirá mucho más las posibilidades de fomentar buenas relaciones laborales en nuestro trabajo, en definitiva.