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Descubre los beneficios para tu cuerpo y mente que este entretenido modo de ejercitarse te proporciona, desde tonificar tus músculos y bajar de peso, hasta elevar tu autoestima.

PoleDance

El baile del tubo nació en Inglaterra hace muchos años, y desde ahí se expandió por el resto del mundo, formando parte principal del show de los clubes nocturnos. Pero desde hace un tiempo, el pole dance comenzó a mostrar otra cara, convirtiéndose en la forma de ejercitarse favorita de muchas mujeres.

Y es que esta actividad demanda gran fuerza física, estabilidad, técnica y coreografía, mientras tu cuerpo está colgando de un tubo. Las bailarinas que lo practican mencionan que el secreto está en la práctica, ya que al principio luce muy complicado, pero poco a poco se facilitan las posturas.

Si buscas iniciarte en el pole dance, ya sea para bajar de peso o fortalecer tus músculos, los expertos sugieren que alternes esta actividad con otra, como ballet, bellydance, hawaiano, tahitiano o yoga.

Una hora de este baile quema entre 300 y 500 calorías, a lo que se suma el que se trabajan todos los músculos del cuerpo.

El pole dance requiere mucha fuerza de brazos, pero además, para realizar los distintos movimientos y posiciones, es indispensable el trabajo de los abdominales en gran medida y también de las piernas y glúteos. Así, el pole dance tonifica absolutamente todo tu cuerpo, definiendo cada músculo y estilizando tu figura.

Este baile también puede constituir un gran ejercicio aeróbico, en la medida en que la rutina se acompañe de una coreografía más dinámica.

Otra ventaja de esta actividad es que mejora muchísimo la autoestima, incrementa el buen ánimo y desarrolla increíblemente la sensualidad y feminidad.

El propósito de una clase de pole dance es que las mujeres se sientan libres al practicarla, no apenadas por lo que están haciendo. Antes de cada clase se hace un calentamiento en el piso que consta de ejercicios de flexibilidad y de fuerza para el abdomen.

Si vas a una clase de prueba, te recomendamos llevar ropa ajustada como shorts o mallas, y de calzado puedes llevar zapatillas de jazz o ballet, o incluso descalza para que tengas mayor movilidad. No te untes cremas ni aceites para que no te resbales en el tubo.