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Hay ciertas preguntas que evitamos porque si las hacemos, tendremos que darnos una respuesta honesta que puede afectar nuestra vida desde las raíces. Son esas preguntas que nos enfrentan con nuestros principales miedos e inseguridades.

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La buena noticia es que, cuando encontramos la respuesta, nos sentimos mucho más en paz y contentos con nosotros mismos. Entonces, ¿te animas a hacértelas?

“Si descubriera que tengo cáncer, ¿a quién llamaría para que me ayudara a sentirme mejor?”

No tiene que ser algo tan dramático como descubrir que tienes cáncer; la idea es saber con quién puedes contar realmente, en las buenas y en las malas, no solo para acompañarte sino para levantarte el ánimo y hacerte sentir mejor.

“¿Qué es lo que nadie sabe acerca de mí?”

¿Te animas a contestar honestamente qué es eso que le has estado ocultando a todos durante toda tu vida? Es probable que debas superar miedos en torno a esa temática.

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“¿Cuándo fue la última vez que me reí hasta que me dolió la panza?”

Hay tantos buenos momentos para sentirnos felices en la vida, ¿pero cuántos de ellos realmente nos han causado tanto placer que no pudimos evitar reírnos hasta casi ahogarnos? Esos son los momentos que debemos multiplicar.

“¿Cuál es la actividad que siempre me hace feliz, más allá de las circunstancias?”

Si encuentras la respuesta a esta pregunta, tendrás un antídoto natural para combatir un mal día, el mal humor y la depresión.

“¿Por qué no lo hago más seguido?”

Por supuesto, la pregunta natural que surge después que contestas lo anterior es ¿qué te impide hacer eso que te hace feliz más seguido? Será mejor que comiences a trabajar en ello, porque, aunque a veces lo olvidemos, la vida es una sola y estás aquí para disfrutarla.

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“¿Estoy haciendo X cosa solo para lograr que X persona me ame?”

Todos en algún momento de nuestra vida nos descubrimos yendo más allá de nuestros deseos solo para complacer a alguien, y lograr la aceptación y el amor que sentimos que necesitamos. ¿Por qué es necesario identificar estas acciones? Para poder fortalecernos frente a ellas y aprender a decir NO.

“¿Qué tan a menudo mi cuerpo grita “¡estás loco!”?”

Sé que esto es difícil de admitir, pero le hacemos cada cosa a nuestro cuerpo. Trabajar en exceso, comer en exceso, hacer deportes en exceso, y los excesos siempre son malos. Así que si sientes que tu cuerpo está gritando por un mejor trato. Es hora de escucharlo.