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El movimiento de Independencia de México comenzó hace más de 200 años en Dolores Hidalgo, Guanajuato.

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En 1810, un sacerdote católico de nombre Miguel Hidalgo pronunció su ahora famoso Grito de Dolores en dicha ciudad guanajuatense. Hidalgo ordenó que se tocaran las campanas de la iglesia y proclamó poner fin a 300 años de dominación española en México.

Es bien sabido que antes de liderar el movimiento de Independencia, el cura Miguel Hidalgo dedicó buena parte de su estancia en Dolores a enseñar a sus feligreses varios oficios: alfarería, talla en madera, herrería, cultivo de la seda y de la vid. Lamentablemente esto se oponía a los mandatos del Virreinato y aquellas vides fueron cortadas y quemadas, aunque sus cenizas avivaron la llama que encendería el movimiento de Independencia.

El cultivo de la vid tardó varios siglos en volver a Guanajuato, pero regresó para quedarse. No sólo se trata de la producción de vinos de excelente calidad, sino de toda una cultura en torno a la vid: desde recorridos guiados por los viñedos, pasando por la explicación de cada uno de los procesos que involucra la creación de un vino, hasta catas con deliciosas botanas gourmet.

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En la actualidad existe un recorrido para conocer la creciente oferta vitivinícola en Guanajuato, además de la visita a los ranchos Dos Búhos, Toyán, San José de la Vista, y los viñedos Cuna de Tierra que se encuentran a sólo 15 minutos de Dolores Hidalgo.

En medio de los viñedos se levanta un mirador y cerca de este se encuentran las bodegas y los espacios donde se realiza la vinificación de la uva. Todo el conjunto es funcional, sobrio y armonioso, como si quisiera no quitarle el protagonismo a los viñedos que lo rodean. Una evidencia de ello es la Medalla de Plata que se le otorgó a esta obra en la Bienal de Arquitectura Mexicana de 2013.

Aunque tiene poco tiempo de haber comenzado a cultivar la vid, Cuna de Tierra ya cuenta con la Medalla de Bronce del Decanter World Wine Award para el vino Cuna de Tierra 2011. Pasear por sus espacios y viñedos es un verdadero deleite.