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Concebido como la máxima representación de la cultura en México, el Palacio de Bellas Artes fue hace unos días, el centro de atención al recibir las cenizas de Juan Gabriel, a quien se le hizo un homenaje multitudinario tras su fallecimiento el pasado 28 de agosto.

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En su momento, el Divo de Juárez causó controversia entre los círculos intelectuales y culturales de México al presentarse en dicho recinto en 1990; sin embargo, al paso del tiempo, este concierto es un referente y parte de la historia del “Palacio de Mármol”.

En un intento de emular un poco esta presentación, en días recientes una noticia ha crispado en los sectores cultural y de espectáculos de nuestro país, y ha llegado a redes sociales. Y es que en el pasado, el Palacio de Bellas Artes rechazó presentar un homenaje a Francisco Gabilondo Soler, “Cri-Cri”, pero aceptó abrir sus puertas para el cantante Manuel Mijares, quien pagó cerca de medio millón de pesos para realizar y grabar su concierto sinfónico.

Fue el pasado miércoles 7 de septiembre cuando el exesposo de Lucero cantó a puerta cerrada en el más importante recinto cultural del país, con motivo de sus 30 años de carrera, y al que acudieron personalidades como la Primera Dama, Angélica Rivera; Lucero, exesposa del cantante; los empresarios Carlos Slim, Arturo Elías Ayub y diferentes personalidades.

La noticia no fue del agrado de todos y es que funcionarios del Instituto Nacional de Bellas Artes fueron acusados de recibir un pago por más de 400 mil pesos por parte del cantante, por concepto de renta.

Acompañado de la Orquesta Sinfónica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el intérprete de “El privilegio de amar” dio de qué hablar y varios famosos se le fueron “a la yugular”. Que Mijares utilizara Bellas Artes para grabar un álbum sinfónico por sus 30 años de trayectoria es algo que indignó a Susana Zabaleta y Edith Márquez, quienes recordaron que el recinto solía abrir sus puertas sólo a los artistas que por su trayectoria lo ameritaran y que presentarse ahí es un privilegio que no todos los artistas pueden alcanzar.

La directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, se desmarcó de la responsabilidad de autorizar el concierto privado de Mijares, y sin negar su participación en la autorización del recital, la funcionaria afirmó que “en su momento” estuvo en contra de que la presentación se llevara a puerta cerrada y con la presencia de público exclusivo.

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La Secretaría de Cultura, a cargo de Rafael Tovar y Teresa, también negó la información. Miguel Ángel Pineda, vocero de la dependencia, dijo desconocer quién firmó la autorización.

Este hecho hace recordar el caso en el que también se autorizó la realización de una fiesta privada en la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón de Dolores, ofrecida por la actriz Claudia Cervantes, sobrina del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, y que en ese momento, además trabajaba para la delegación Miguel Hidalgo.

Al margen de si el teatro del Palacio de Bellas debe destinarse exclusivamente a espectáculos artísticos y culturales de calidad superior, el caso tiene que ver con la disposición de los Bienes Nacionales públicos, pues se viola el principio de que éstos no pueden ser usados con fines de carácter privado.

Por lo pronto, la Comisión de Cultura y Cinematografía, presidida por Santiago Taboada, llevará a cabo “una plática” con la Secretaría de Cultura para tener más información y así deslindar responsabilidades y solicitar la renuncia de la persona que finalmente autorizó el concierto que fue grabado y saldrá al mercado en diciembre.