Seleccionar página

El paquete económico para 2017 que el gobierno entregó el jueves al Congreso generó tanto halagos como reproches de diversos analistas, lo que hará que las negociaciones que conducirá el recién nombrado secretario de Hacienda, José Antonio Meade, con los legisladores para su revisión, modificación y aprobación, cobren mayor importancia.

meade-paq2

Si bien en términos generales muchos de los elementos que presentó el gobierno en materia de metas económicas para el próximo año eran esperados y a ojos de los expertos fueron realistas –como un crecimiento esperado para la economía mexicana de entre 2 y 3%, una inflación de 3% y un tipo de cambio promedio de 18.2 pesos por dólar– los elementos que mayor controversia generaron fueron aquellos referentes a los esfuerzos gubernamentales para reducir sus gastos y con ellos sus niveles de endeudamiento.

En ese sentido, el gobierno propuso recortar su presupuesto de egresos en 239 mil millones de pesos (12 mil 920 millones de dólares) con relación al presupuesto de este año, a fin de poder reportar por primera vez en ocho años –desde 2008– un superávit antes del pago de intereses, lo que también se conoce en la jerga económica-financiera superávit primario, equivalente a 0.4% del PIB.

El monto de este recorte y la forma como lo aplicará el gobierno es donde el paquete económico generó opiniones opuestas.

Por un lado, hubo especialistas que valoraron, en principio, la decisión del gobierno de continuar con los recortes que inició desde 2015, que amplió este año y que extenderá de nuevo en 2017, de acuerdo al paquete propuesto.

“Se aprecia un importante esfuerzo de consolidación fiscal para encauzar las finanzas públicas tras una preocupante tendencia de continuo deterioro, que incluso amenaza la calidad crediticia del país”, escribió Joan Enric Domene, economista de la división de análisis de Invex Grupo Financiero, en un reporte.

Sin embargo, por otro lado, el hecho que el gobierno termine cada año gastando más de lo que presupuesta, hizo que ciertos analistas vieran con escepticismo el tamaño del esfuerzo verdadero de las autoridades por recortar sus gastos para mejorar su posición financiera.

Para algunos analistas, el presupuesto propuesto por el gobierno para el año que entra será realmente sólo 1% inferior de lo que se terminará gastando este año.

“El problema radica en el reciente reconocimiento, inclusive por parte de Hacienda, que por mucho tiempo el presupuesto ha estado consistentemente por debajo del gasto observado”, escribieron Ernesto Revilla, Daniela Blancas, Sergio Luna y Raúl Rodriguez, economistas de Banco Nacional de México, o Banamex, la segunda institución bancaria del país, en un reporte.

Si a esa observación se añade la preocupación de que el año que entra la elección a gobernador del Estado de México, una contienda electoral clave para medir las posibilidades de los principales partidos políticos de ganar la elección presidencial de 2018, conlleve mayores gastos, es entonces fácil entender las dudas de algunos de que el gobierno efectivamente logré la meta de alcanzar un superávit primario.

Recortar el gasto “en sólo algunas líneas del presupuesto es de por sí difícil, especialmente en un entorno político local complicado, con elecciones en el Estado de México que se celebrarán en 2017”, agregaron las analistas de Banamex, pasando a preguntarse. “¿Podrá México alcanzar el objetivo de consolidación fiscal esta vez?”.

Un elemento que también causó preocupación sobre el paquete económico que presentó el gobierno al Congreso es que los recortes de nueva cuenta recaen en su mayor parte sobre la inversión, y no sobre el gasto corriente, como incluso instruyó el presidente Enrique Peña Nieto a Meade cuando anunció su nombramiento como nuevo encargado del despacho de Hacienda.

“No solo es contener el gasto público, sino también mejorar la calidad del ejercicio, esto significa, privilegiar los proyectos de inversión y los programas sociales más efectivos contra la pobreza; así como reducir el gasto corriente y los gastos innecesarios”, dijo Peña Nieto hace un par de días.

De acuerdo al banco Banorte Ixe, cerca de 86% del recorte anunciado provendrá de reducciones en los programas de inversión del gobierno y el resto –14%– de gastos en burocracia o en gastos innecesarios, como los nombró Peña Nieto.

De hecho, la forma como llevará a cabo los recortes al gasto el gobierno en 2017 recibió fuertes críticas, principalmente por el director de análisis de deuda soberana de la agencia Standard & Poor’s, una calificadora que ya amenazó con recortar la calificación crediticia del país si el gobierno no reduce los niveles de su endeudamiento, algo que no ve claro que vaya a suceder –al menos no con lo que propuso el gobierno.

“Es filosóficamente similar en orientación a lo visto en años anteriores, no hay nada sorprendente”, dijo Joydeep Mukherji, el ejecutivo de S&P al periódico Reforma. “No ha cambiado nada de nuestra percepción de calificación, aunque nos ha dado un mapa de a dónde va el gobierno y medir la realidad con ese mapa”.

Claro que frente a esto existe la posibilidad de que Meade, quien heredó el presupuesto que presentó al Congreso de Luis Videgaray, su antecesor, opté por modificar lo propuesto a medida que tome el control de la secretaría de Hacienda y negocie el paquete económico para 2017 con los legisladores, aunque hasta ahora el funcionario no ha dado señas de que buscará reorientar los recortes al gasto.

Después de haber revisado a detalle el paquete que estamos presentando, “estamos absolutamente convencidos de que es el que el país requiere para mandar y preservar las condiciones de estabilidad en beneficio de las familias de México”, dijo Meade en conferencia de prensa tras la entrega del paquete en la Cámara de Diputados.

Palabras que si bien en la superficie no son muy alentadoras sobre posibles cambios al paquete económico para que refleje cambios más profundos a la forma cómo gasta el gobierno, pueden reflejar también más que nada la postura inicial con la que Meade pretende sentarse a escuchar los comentarios, críticas y posturas de los partidos de oposición, para proceder entonces a realizar los cambios que negocie con las distintas fuerzas políticas del país.

 

Vía Sentido Común, Content Partner de Urban360 www.sentidocomun.com.mx