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Seguro que más de una vez nos ha pasado: estamos tranquilamente sentados, y de repente, un dolor punzante aparece en uno de los músculos de las piernas, que se tensa por unos angustiantes momentos.

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No necesariamente se debe ser un deportista ni mucho menos para que al menos una vez se sufra un calambre. Pueden ocurrir y de hecho, ocurren siempre de forma inesperada. Pero ¿por qué ocurre esto? ¿Qué pasa en el cuerpo cuando nos viene lo que comúnmente llamamos un calambre?

Los calambres son espasmos involuntarios que tienen lugar en el músculo y que, por lo general, suelen durar menos de 10 minutos cuando la persona se encuentra en reposo. Se producen en la zona inferior del cuerpo como los muslos, las pantorrillas y en los dedos pequeños de los pies, y sus causas pueden ser variadas.

Por alguna cuestión, el calambre está algo mitificado dentro del ambiente del deporte y se suelen escuchar toda clase de cosas en cuanto a la naturaleza, las causas y el desarrollo de los calambres; no obstante, las ciencias y el deporte se han dado la mano hace ya muchos años y hoy, estudios científicos sobre los calambres nos detallan cómo y por qué ocurren.

Los últimos resultados indicarían que los calambres suelen ocurrir cuando se sobreestimulan los músculos, ya sea los de las piernas u otras partes del cuerpo, como el cuello o la espalda. Por ejemplo, cuando se lleva a cabo algún tipo de ejercicio y determinado músculo de la pierna se estimula en repetidas ocasiones de forma consecutiva. Se cree que lo que ocurre es que, por esto mismo, el músculo se fatiga y no logra volver a relajarse de forma adecuada.

Hay un arco reflejo, compuesto por el músculo, los nervios que llevan las señales al sistema nervioso central (SNC) y los que las llevan desde el SNC al músculo, que mantiene las señales de contracción desde y hacia el músculo. Como resultado, viene la contracción y el espasmo que poco tiempo después, se convierte en un calambre.

Los calambres nocturnos, que nos despiertan en mitad de la noche, son padecidos por el 60 por ciento de las personas adultas y por un 30 por ciento de embarazadas; quienes los sufren, suelen sentirlos mayoritariamente en las piernas.

Aquellas personas que sufren de trastornos metabólicos o hipotiroidismo, así como también los atletas y las profesiones que desempeñan su labor en las altas temperaturas también son propensos a tener calambres musculares.

Para aliviar el síntoma, lo mejor es estirar y masajear el músculo involucrado hasta que el dolor pase; dependiendo la duración e intensidad del calambre, puede que nos quede un dolor permanente durante horas o días.

Pero para prevenir, una buena forma es realizando estiramientos a lo largo del día que involucren las zonas del cuerpo en las que suelen presentarse los calambres, también sirve hacerlo antes de dormir. Mientras se está sentado, por ejemplo mirando televisión, hacerlo con los pies en alto; también es útil poner una almohada debajo de los pies para dormir, o levantar el colchón en la zona de los pies para dormir con las piernas elevadas.