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Muchos de nosotros no necesitamos más razones para convencernos de tener sexo a diario. De hecho, la intimidad es una parte de la vida, de las relaciones y de la salud.

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Hay muchos estudios científicos que han demostrado lo beneficioso que es tener sexo diario; sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Michigan viene a contradecir esta teoría.

Científicos de este recinto universitario encontraron que hombres mayores que tienen relaciones sexuales frecuentes y satisfactorias aumentan el riesgo de una crisis cardíaca, pero en el caso de las mujeres de más edad es a la inversa: el orgasmo es benéfico, incluso se podría reducir el riesgo de hipertensión.

Dicha investigación es el primer estudio a gran escala de cómo el sexo afecta a la salud del corazón en la edad adulta, el cual fue financiado por el gobierno federal estadounidense, algo que vendría a desafiar todas aquellas hipótesis de que el sexo frecuente es benéfico para la salud.

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Para el estudio participaron personas entre 57 y 85 años en el momento de los primeros resultados del estudio en 2005-2006. Los datos suplementarios fueron obtenidos cinco años más tarde.

Las conclusiones fueron que los hombres mayores que tenían relaciones sexuales una o más veces por semana, tuvieron en los cinco años el doble de accidentes cardiovasculares que los que estaban sexualmente inactivos. Esa diferencia de riesgo no se constató entre las mujeres de la misma franja de edad que tienen orgasmos intensos o satisfactorios, quienes redujeron claramente su riesgo de hipertensión cinco años después del inicio del estudio respecto de las que no experimentaban placer.

Según los expertos, estos resultados sugieren que el estrés y los esfuerzos de una relación sexual son más exigentes con la edad para los hombres, dado que tienen cada vez menos energía y más dificultad para tener una erección y alcanzar el orgasmo.

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La disminución de las tasas de testosterona y el uso de medicamentos para paliar las disfunciones sexuales también podrían contribuir a los problemas cardiovasculares masculinos.